Si la pasarela fuera un restaurante, su carta este oto�o resultar�a de lo m�s variadita. Algunas de las propuestas del pasado a�o resisten entre los bocetos de las grandes firmas y los escaparates de las grandes cadenas. Las chaquetas de entretiempo, cortas y ajustadas a la cintura, contin�an ensanchando sus curvas. Amplias, con ca�da de efecto globo, invocan el movimiento y materializan un esp�ritu despreocupado en bajos drapeados. Su escote, confeccionado en nylon, algod�n o cuero, sigue enderezado: el cuello de chimenea, con cremallera o botones, protege la garganta y endurece la silueta. El pantal�n, por su parte, conserva tambi�n las l�neas de las temporadas recientes. Con la pernera abombada, los dise�os que promueven el volumen y la libertad del movimiento corporal conquistan de nuevo el primer puesto. A los pies, zapatos n�uticos y mocasines reanudan el camino que iniciaron hace ya dos a�os.
Las novedades, entonces, prolongan su trayectoria. Del minimalismo de hace un lustro no quedan ni las pelusas. El color vibra y, el�ctrico, empareja tonalidades que combatir�n los cielos nublados. Como en el desfile de Valentino, donde el faj�n se reivindica como eje, el turquesa contin�a su recorrido combinado con morados, burdeos, rojos, naranjas y amarillos, que a su vez se al�an con brotes de color verde. Aislado para convertirse en protagonista, el fucsia de Pierpaolo Piccioli toma los abrigos y reclama la temporada como propia. Tambi�n en pantalones y b�mbers, el rosa de las frambuesas secuestra la atenci�n de forma absoluta.Las pasiones y las fobias se baten en duelo sobre la l�nea de la cadera. All�, por gracia de Matthieu Blazy para Chanel, cae el talle de algunos vestidos, inspirados en las l�neas rectas de la silueta de los a�os 20. Por obra de los ciclos de la moda, el pantal�n se contagia a su vez de la tendencia, de forma que vaqueros de pata ancha o recta y modelos de tipo sastre aspiran a alargar visualmente el tronco al ajustar sus trabillas un palmo bajo el ombligo.Dos elementos datan la temporada. Los cuadros escoceses, como en el desfile de Acne, se combinan con otros de su especie en distintos tama�os y colores. Ser�n ellos, cuando los a�os avancen, los responsables de marcar una fotograf�a como perteneciente al oto�o-invierno 2026. La organza tambi�n ayudar� a identificar las im�genes. Desde el desfile de Prada, donde las modelos desmontaron sus estilismos y con cada capa retirada presentaron una nueva propuesta, el tejido semitransparente se superpone sobre faldas y chaquetas para dibujar, como si se hubiera trazado con l�piz, una silueta que se antoja garabateada. La abundancia y la fantas�a se constituyen as� en materia prima de la temporada.Con volumenLa falda con refuerzos que imitaban la estructura de un guardainfantes se hace a un lado. Con la creatividad de Jonathan Anderson, la chaqueta Bar de Dior dispara sus curvas. Entallada y dispuesta a destacar las caderas, llega a H&M (149 euros) confeccionada en denim. En otras palabras: el p�plum regresa.TexturasLa pasarela pone en marcha uno de los juegos m�s creativos del invierno. Como en McQueen, los tejidos se superponen en busca de la riqueza visual. Los estampados toman nuevas dimensiones y, con el movimiento, el estilismo se transforma. Una propuesta de origen espa�ol: c�rdigan sin mangas, de Simorra (158 euros). Color el�ctricoEl turquesa prosigue su dominio crom�tico. Se combina, como en la propuesta de Valentino, con burdeos, berenjenas, rojos y amarillos. Este c�rdigan de Sandro (225 euros) pone las cosas f�ciles.A�os 20Flores y lentejuelas se conjugan para que la d�cada de las flappers regresen a la actualidad. En forma de vestido, como este de Rabanne, de chaleco largo, como el negro de Sfera (60 euros), o de top en tonos empolvados, el art deco vuelve en su versi�n textil.Nueva h�picaEl mundo ecuestre se cruza con el boho y el esp�ritu cowboy y dise�a una temporada en la que las chaquetas se entallan y, a la manera de una amazona, como en Chlo� camisas y blusas evocan un romanticismo nuevo. Zara (80 euros) se inclina en su propuesta por el lino como tejido diferenciador. Abrigo de peloSint�tica o natural, la peleter�a se mantiene como opci�n de abrigo renovada. En Louis Vuitton, Nicolas Ghesqui�re se atreve incluso a emparejarla con pantal�n de tipo capri. Para quienes requieran protecci�n total frente al fr�o, Tintoretto (150 euros) propone alargar sus piezas m�s all� de la rodilla.PVCComo protagonista o accesorio, el pl�stico se convierte en interruptor de la imaginaci�n. Haider Ackermann lo transforma en trench para Tom Ford y Tory Burch (415 euros) reinterpreta los 2000 en un bolso con asa y correa de tono tabaco.CuadrosDiminutos y gigantes, azules, grises y beis. El tart�n apuesta por el shock: como en Acne, el estampado se agrupa y amontona por capas para dejar a cualquiera a cuadros. Para iniciarse, una falda de Simorra (168 euros).Esp�ritu colegialLa camisa redondea su cuello y asoma sobre el jersey en el desfile de Tory Burch. La inspiraci�n acad�mica se conserva en escotes de camisa cerrados, blusas anudadas y jers�is y c�rdigans que, solemnes, permanecen inamovibles. Una adici�n al armario: una camisa de La Veste (225 euros).Talle bajoA la manera de los vestidos de los a�os 20, la cintura se convierte en cadera en Chanel para provocar una silueta decididamente recta. En Bimba y Lola (135 euros), la combinaci�n de tejidos inciden en el efecto.Rosa fucsiaQue Barbie se tome unas vacaciones: a esta tonalidad le da nombre Pierpaolo Piccioli, actual director de Balenciaga, donde convierte el abrigo en vasija del color que lleva su nombre. La barcelonesa Dr. Bloom (99 euros) apuesta por el pantal�n de pana para introducirlo en el armario de invierno.OrganzaEl tejido semitransparente redibuja la silueta como una capa dedicada al trampantojo. La propuesta de Prada se adapta a la calle en manos de Maje x Blanca Mir� (225 euros).









