Análisis Exclusivo suscriptores Factores como la complejidad técnica, el control político y los vicios de trámite hunden la mayoría de las propuestas.Congreso de Colombia Foto: Imagen generada con Canva IA04.09.2026 15:12 Actualizado: 04.09.2026 15:12

Cada semana se radican en la Cámara de Representantes y el Senado decenas de proyectos de ley que nunca verán la luz, frenados por obstáculos de trámite, de forma y de fondo. Solo en el primer mes desde que se instaló el nuevo Congreso —del 20 de julio al 20 de agosto de 2026— se radicaron 228 proyectos en la Cámara y 206 en el Senado. Su destino más probable, si se repite el patrón de los últimos ocho años, no será un intenso debate en el Capitolio, ni un veto presidencial, ni una sentencia de la Corte Constitucional. Será morir en silencio, guardados en una comisión. LEA TAMBIÉN Las cifras lo respaldan: de los 4.004 proyectos de ley radicados en el Congreso colombiano entre los cuatrienios completos de 2018-2022 y 2022-2026, apenas 1 de cada 7 (14,1 %) terminó convertido en ley con sanción presidencial. El resto se repartió entre el archivo (2.435 proyectos, 61 %), el retiro por parte de sus propios autores (279) y un limbo de trámite sin resolver (724).En el Salón Eliptico del Capitolio. Foto:Néstor Gómez - El TiempoNi siquiera las reformas de mayor peso político logran cerrar ese ciclo con rapidez. La reforma pensional del gobierno Petro, radicada hace tres años, todavía no tiene la última palabra: la Corte Constitucional devolvió nueve de sus artículos a la Cámara de Representantes para que se subsanen vicios de procedimiento. Ni aprobada del todo ni hundida, sigue en una zona gris que resulta más habitual de lo que parece.Un cuatrienio contra otroEl Congreso 2018-2022, con una mayoría de centroderecha, cerró con una tasa de aprobación acumulada de 15,9 % (302 leyes de 1.900 proyectos). El Congreso 2022-2026, donde las fuerzas de izquierda tomaron mayor protagonismo, cerró en 12,5 % (264 de 2.104). LEA TAMBIÉN Pero el promedio esconde una trayectoria más interesante: entre 2018 y 2022 la tasa sube casi sin pausa, de 12,4 % en 2018-2019 a 18,5 % en 2020-2021, y cierra en 16,3 %. Para el periodo de 2022 a 2026 ocurre lo contrario: los dos primeros años (2022-2023 y 2023-2024) tienen las tasas más altas de los ocho años analizados —20,0 % y 19,7 %— y luego se desploman a 11,7 % y a apenas 2,4 % en el último año, el dato más bajo de la serie.La gobernabilidad durante la era Petro en el Congreso ayuda a explicar esa curva. Según Gonzalo Araujo, director de Orza, una agencia especializada en asuntos públicos y relacionamiento estratégico en Colombia, el “deterioro” del Legislativo empieza a notarse desde 2019, ya en el gobierno Duque, “cuando aparecen mayores dificultades para construir mayorías estables en el Congreso”. Entre 2022 y 2026 esa tendencia se profundizó con una “ruptura temprana de la coalición de gobierno”, agrega el experto.Foto de archivo del 22 de mayo de 2024. Votación del proyecto de ley de la reforma pensional. Foto:César Melgarejo/ El TiempoAunque el primer año del gobierno Petro (2022-2023) estuvo marcado por la construcción de una coalición de gobierno amplia (Partido Liberal, Partido Conservador y Partido de la U), que le permitió aprobar rápidamente las primeras reformas y proyectos prioritarios, para 2023-2024 esa coalición se desintegró. Los partidos tradicionales abandonaron gradualmente el Gobierno y pasaron a posiciones de independencia u oposición, obligando al Ejecutivo a negociar proyecto por proyecto. LEA TAMBIÉN La agenda también cambió de naturaleza; el primer año predominaban iniciativas de menor conflictividad, mientras que desde 2023 la discusión se concentró en las grandes reformas estructurales (salud, laboral, pensional, educación y posteriormente tributarias complementarias). Incluso tres años después de su radicación, el trámite de la reforma pensional no ha terminado debido a la decisión de la Corte Constitucional de devolver nueve artículos a la Cámara de Representantes para que subsane vicios de procedimiento.La relación Ejecutivo-Legislativo también se deterioró en los últimos cuatro años por el “uso frecuente de mensajes públicos confrontacionales, cambios constantes en el gabinete y dificultades para consolidar interlocutores políticos permanentes”, detalla Araujo.Finalmente, el gobierno Petro perdió capacidad para ordenar la agenda legislativa. Ya para la última legislatura (2025-2026) el Congreso estuvo además condicionado por el inicio del ciclo electoral, “reduciendo los incentivos para respaldar iniciativas del Gobierno y privilegiando proyectos de autoría parlamentaria”.En los últimos ocho años se radicaron 4.004 proyectos de ley en el Congreso colombiano. Foto:Miltón Díaz. EL TIEMPO. @miltondiazfotoEl primer filtro es el que más mata proyectosEn general, los datos de los ocho años muestran de manera constante que los proyectos se pierden en la primera etapa. De los 724 proyectos que quedaron “congelados”, el 43 % (310) se estancó en las Comisiones, la primera instancia de discusión y ponencia. Le sigue el trámite en plenaria, con 138 proyectos, y el trámite en el Senado, con 97. LEA TAMBIÉN En comparación, etapas como las objeciones presidenciales del Ejecutivo o la revisión constitucional tienen tasas ínfimas: apenas 14 y 4 proyectos, respectivamente, en ocho años.Para Araujo, el alto volumen de proyectos radicados es parte del problema: genera “saturación de la agenda, menor disponibilidad de tiempo para discusión o mayores probabilidades de archivo por vencimiento de términos”. Por eso el experto es enfático en que la baja tasa de aprobación no equivale a baja productividad de los congresistas —puede ser, más bien, “producto de la combinación de sobrecarga institucional, alta conflictividad política y complejidad jurídica de los asuntos tratados”—.A esto se suma que el Congreso no solo legisla: también ejerce control político, un rol en el que muchos congresistas invierten más tiempo que en producir normas.Las Comisiones que más aprueban y las que menosEn ese contexto, hay otros datos interesantes. Al cruzar los 4.004 proyectos con la comisión constitucional permanente a la que fueron asignados, aparece un contraste que se mantiene estable en ambos gobiernos.Imagen de la Comisión Primera del Senado. Foto:María Alejandra González. EL TIEMPOLa Comisión Segunda, encargada de relaciones exteriores, defensa y comercio exterior, es la que más proyectos aprueba. Con 403 propuestas en ocho años, su tasa del “visto bueno” es de 39,2 %, casi el triple del promedio general y muy por encima de cualquier otra comisión. De 2018 a 2022 llegó a 44,3 %; entre 2022 y 2026, a 35,2 %.En el otro extremo está la Comisión Primera, que tramita las reformas más complejas, es decir, las constitucionales, de organización territorial, paz y derechos humanos. Esta es, por volumen, la comisión más activa del Congreso. Se presentaron 1.157 proyectos en ocho años, casi tres de cada diez del total nacional y, al mismo tiempo, la que tiene “peor” desempeño: apenas 7,9 % de tasa de aprobación en el consolidado, con una caída de 10,1 % entre 2018 y 2022 a 5,9 % entre 2022 y 2026.Luego, entre ambos extremos, está la Comisión Tercera (hacienda, impuestos y crédito público), que pasó de 18,4 % de aprobación entre 2018 y 2022 a apenas 8,9 % entre 2022 y 2026, una caída que coincide en el tiempo con el fracaso de sucesivos intentos de reforma tributaria del anterior gobierno. LEA TAMBIÉN Araujo explica que en las caídas en la Primera y Tercera, de las más importantes en el Congreso históricamente, coincidieron tres factores: “mayor carga de proyectos, mayor polarización política y mayor complejidad técnica y fiscal”. Para el experto, esto también refleja un desgaste más amplio de la relación Ejecutivo-Legislativo, ya que “la dificultad para construir mayorías estables elevó el costo político de aprobar cualquier iniciativa gubernamental”.Desde otro punto de vista, para Beatriz Helena Gil, directora del observatorio Congreso Visible de la Universidad de los Andes, en el avance de cualquier agenda legislativa intervienen factores que van más allá del cálculo de mayorías: cómo se mueve la opinión pública frente a un tema, si hay una proporción sana entre las iniciativas que presenta el Gobierno y las que presentan los propios congresistas, y si a un proyecto simplemente “le llegó su momento”.Esta semana Cambio Radical radicó 15 proyectos ante el Congreso. Foto:Cambio RadicalGil pone como ejemplo las leyes de protección animal: propuestas similares se habían presentado en cuatrienios anteriores sin avanzar, pero en el periodo que acaba de terminar sí se aprobaron varias, en la medida en que creció el consenso social sobre los animales como "seres sintientes" que merecen protección.También pesa la congestión, aunque con un matiz: muchas de las iniciativas radicadas, señala Gil, ni siquiera llegan a discutirse formalmente, por lo que su sola existencia en el sistema no necesariamente traba el avance de las demás.Otros proyectos fracasan porque ninguna negociación política puede sostener lo que plantean. Es el caso de un proyecto radicado en este agosto por congresistas del Partido Conservador, Salvación Nacional y la bancada provida, que busca prohibir el aborto en Colombia mediante una reforma al artículo 11 de la Constitución Política.Para lograrlo, la iniciativa tendría que superar la Sentencia C-055 de 2022 de la Corte Constitucional, que despenalizó la interrupción del embarazo sin requisitos hasta la semana 24 de gestación, y que después de esa semana solo la permite por peligro para la salud de la madre, malformación del feto o violencia sexual. Mientras ese precedente no cambie, cualquier ley ordinaria que lo contradiga tiene un techo constitucional que ninguna mayoría legislativa puede levantar por sí sola —haría falta, como mínimo, una reforma constitucional con las mayorías calificadas que eso exige—.Laura Juliana Castellanos Guevara - Redacción Política - EL TIEMPO Sigue toda la información de Política en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.