Entrevista'La historia de mi piel', que se lanza este sábado, habla de racismo, del poder sanador del lenguaje y cómo una rabia individual se vuelve colectiva. La escritora María Gómez Lara (Bogotá, 1989). Foto: Néstor Gómez / EL TIEMPOPERIODISTA CULTURAL04.09.2026 14:10 Actualizado: 04.09.2026 15:29
Antes de escribirla, María Gómez Lara piensa largamente en la palabra, en su sonoridad, en su significado, en su importancia; en lo que transmite y en lo que transforma. Cuenta que este libro lo escribió desde su rabia -un sentimiento distinto a la tristeza, que suele ser su motor de inspiración-, una particular, en principio, que se fue convirtiendo en una colectiva, a medida que conoció historias más allá de la suya. 'La historia de mi piel' es su nuevo libro de poemas, que se concibió desde su herencia familiar, pero que acabó concretándose con los sinsabores de miles de historias suyas o cercanas sobre ser negro, inmigrante, poeta o mujer. O solo por existir."Esta es la primera vez que yo publico primero un libro acá en Colombia. Todos mis libros los he publicado en España (donde ha vivido durante los últimos cinco años). Pero sí me parece importante que este libro esté aquí, a un precio razonable, que la gente lo pueda conseguir. Para mí eso es muy importante, que el eje de este libro, sea aquí en Colombia... tiene que estar en Latinoamérica", dice la autora en una entrevista con EL TIEMPO.El sábado 5 de septiembre, a las 5:30 p. m., la escritora bogotana tendrá un conversatorio sobre su libro con la periodista Mabel Lara, en la librería María Mercedes Carranza (carrera 15 No. 108-05), con entrad libre. La siguiente semana, el miércoles 9, hará una lectura en la librería Ficciones, también en Bogotá, junto con el poeta Federico Díaz Granados; y en Medellín, tendrá la presentación del texto en la Fiesta del Libro de Medellín, el 11 de septiembre.Portada de 'La historia dee mi piel'. Foto:FCEEn adelanto, María conversó con este diario acerca de 'La historia de mi piel', una publicación del Fondo de Cultura Económica (FCE).Hay un poema que habla específicamente de la relación con su padre, pero podría ser la de cualquier papá con su hija...De alguna manera es un homenaje a mi papá, es entender lo que hay de mi papá en mí, es decir, lo que hay de su piel en la mía. A veces cuando escribo parto de algo personal o propio, pero en el caso de este libro, esa cuestión individual de la que estoy hablando, realmente es colectiva y estructural. Una cosa que a mí me interesa en este libro es preguntarme cuáles son las estructuras que hay detrás de nuestra relación particular con el cuerpo, de cómo unos cuerpos parecen ser mejores que otros, y eso no es individual ni casual, es colectivo, y es algo que no aparece de la nada hoy, sino que viene de un pasado colonial, que no está en el pasado, está en el presente. Me interesa pensar en las relaciones históricas entre el pasado y el presente, es decir, la historia no es una cosa lejana, de hace siglos y que ya no nos importa, la historia se vive hoy en día, en la piel de quienes estamos aquí.Se trata de ahondar en las raíces pero desde el presente...A mí me interesaba pensar, por un lado, en las raíces, en el origen. Siempre nos preguntamos de dónde vengo, quién soy, y lo que somos es, en parte, lo que heredamos y lo que creamos. Heredamos los rasgos físicos de nuestros papás, de nuestros abuelos, heredamos otras cosas también, no solamente rasgos físicos, heredamos la risa, heredamos el sentido del humor, pero heredamos también las heridas. A veces en las familias hay unas heridas que pasan de generación en generación, en las familias y en los países...En las sociedades...Las sociedades, exacto, y de vez en cuando aparece un o una artista que enfrenta esas heridas, que las mira a la cara y que dice: 'vamos a hablar de esto, vamos a destapar esta caja de Pandora que está ahí escondida y que muchos están negando que existe, vamos a abrirla y vamos a ver qué hay'. Esta es solamente una manera, la mía, de lidiar con esas heridas, de convertir las heridas en cicatrices, porque yo creo que la palabra tiene ese poder sanador y tiene para mí ese poder transformador. Es decir, las heridas tanto emocionales como físicas, yo creo que cuando pasan a través del lenguaje cicatrizan. Y en el caso concreto de este libro, ¿cuál es ese tema?El tema es la piel y las palabras con las que la nombramos, las historias que han sido excluidas de la Historia. Yo creo que el lenguaje es muy importante, y en el caso de este libro, el racismo y la xenofobia son temas de los que no se habla, empezando porque no se reconocen y lo que no se nombra no existe, y no solamente en Colombia, en Latinoamérica, en España, en todo el mundo. Hay quienes dicen: 'no, es que yo no soy racista'. Y se vuelve una cuestión individual, pues la persona se siente atacada. Y no tiene que ver con eso, sino con la estructura de la que todos y todas somos producto, y la estructura, aunque no la veamos, está ahí. Y también creo que hay quienes tienen el privilegio de no verla...y hay quienes no podemos evitar verla porque nos atraviesa el cuerpo. Por supuesto, yo hablo desde mi historia personal, que también está atravesada por muchos privilegios, pues he tenido tanto desventajas como ventajas estructurales que dependen del contexto y cambian con la migración. Yo sí creo que uno tiene que ser muy consciente de desde donde habla y desde donde no, porque tenemos puntos ciegos y podemos escribir desde lo que vemos y también intentar abrir los ojos hacia lo que no vemos.La escritora colombiana María Gómez Lara. Foto:Santiago Rodríguez AndradeMe quedó sonando eso de que un artista 'enfrenta las heridas' y recordé a Marina Abramovic que con sus 'performances', con su cuerpo, mostraba eso que la sociedad no quería ver...Yo escribo una poesía que viene del cuerpo, es una poesía que está escrita con la piel, unas palabras que se pueden tocar, o por lo menos a mí eso me interesa, buscar las imágenes poéticas desde esa experiencia física de estar en el mundo con este cuerpo. Porque nos perciben automáticamente por nuestro cuerpo y hay un montón de cosas que se asumen inmediatamente por un cuerpo, para bien y para mal.El poema que le da título al libro es, diría, el más político de todos. Háblenos de esta construcción específicamente.Creo que este libro tiene un eje poético y un eje político y ambos dialogan, son igualmente importantes, pues me parece que no se puede entender el uno sin el otro; es decir, este libro sin el eje poético sería un panfleto y a mí no me interesa hacer panfletos, no me parece que el arte tenga que estar al servicio de nada más, creo que el arte existe en sí mismo. Para mí es fundamental pensar en qué se puede hacer con el lenguaje, cómo se pueden transformar estas heridas, tanto personales como compartidas. Lo que pasa es que en este momento también hay una realidad política urgente, pues hay muchas personas en muchos lugares del mundo a quienes la violencia racista les cuesta la vida. Ojalá haya un momento en que ya no sea necesario hablar de esto, en que ya no exista el racismo estructural. Ojalá llegue el día en que a nadie lo maten por ser negro o por ser mujer, pero ese día no ha llegado y tenemos que hablar desde donde podamos, romper el silencio por quienes ya no están. La escritora colombiana María Gómez Lara. Foto:Cortesía de la escritora¿Cuándo supo que el libro estaba listo?Cuando llegué a España, hace casi cinco años, pensaba que este libro estaba terminado. Pero el primer 12 de octubre allá descubrí que apenas estaba empezando. Esta historia no comienza con mi abuelo negro, comienza con Cristóbal Colón, el genocidio en América que todavía se enseña como descubrimiento, la esclavitud, el secuestro de millones de africanos y las consecuencias de esa atrocidad en el presente. Llevaba mucho tiempo pensando en la historia de mi abuelo paterno, entrevistando a mi papá, porque yo no conocí a mi abuelo, pero mi papá tiene una memoria excepcional. Se acordaba de los datos, de las anécdotas, de un montón de cosas sobre mi abuelo, y claro, al pensar en él, yo pensaba en qué de mi abuelo hay en mí. Pero al mismo tiempo, como te decía al comienzo, la preocupación de este libro para mí no es individual, sino colectiva, su historia está interconectada en una red con otras historias que atraviesan el tiempo (...) También es difícil escribir desde los matices de la mezcla, porque el discurso del mestizaje se ha usado para ocultar el racismo enorme que hay en Latinoamérica y borrar la diversidad racial, para decir que aquí no hay racismo porque todos somos mezclados. Pero se sigue insistiendo en que hay que mejorar la raza y en que, mientras blanco sea uno, mejor. No podemos seguir reproduciendo tanto racismo directo ni disfrazado. SOFÍA GÓMEZ G. - REDACCIÓN CULTURA LEA TAMBIÉN Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









