Podría decirse que las expectativas iban en otra dirección. El mensaje presidencial anticipó un grave endurecimiento frente a decisiones adoptadas por el gobierno isleño y Reino Unido tendientes a la consolidación de la explotación de los recursos existentes en nuestra plataforma continental.

Lo sustancial de los anuncios transitó por medidas de cuño legal a ser implementadas buscando endurecer las sanciones y desalentar la participación en estas aventuras predatorias de nuestros recursos naturales. ¿Eso es todo? No pareciera.

La falla atlántica y la guerra de Irán

Mirado el problema en mayor profundidad, todo indicaría que la “falla atlántica”, que no evidenciaba tensiones significativas desde 1982, ha comenzado a moverse. Y lo paradojal es que su epicentro no se ubica en Londres o Buenos Aires sino en Washington.

A partir de los desacuerdos internos de la OTAN en relación con la guerra en Irán, Estados Unidos dejó trascender la existencia de un memorando interno del Pentágono, atribuido al máximo responsable de su política estratégica, Elbridge Colby, destinado a ofrecer opciones creíbles al Ejecutivo, consistente en un menú de represalias bilaterales para socios carentes de la solidaridad debida, entre ellas, "retirar apoyo diplomático a antiguas posesiones imperiales europeas, incluyendo Malvinas".