Después de casi tres años de gobierno, Javier Milei ha aparecido en un mensaje a la nación anunciando el endurecimiento de medidas para evitar la explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas. Un cambio de posición para un mandatario que se había declarado admirador de Margaret Thatcher y que, acorralado por el estancamiento económico, ahora saca a relucir un patriotismo cuando Donald Trump insinúa una revisión del apoyo de EEUU a Reino Unido en la disputa con Argentina.

Rodeado de su gabinete, el presidente ultraderechista argentino prometió sanciones contra las empresas que operen bajo autorización unilateral de Londres. También dijo que avanzará con la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego. “Hay causas que están por encima de cualquier diferencia política y Malvinas es una de ellas”, dijo, llamando a todo el arco político a mostrar “un frente unido”.

La bandera como parapeto

La bandera que desplegó la selección argentina en la semifinal del Mundial luego de derrotar a Inglaterra volvió a poner en el centro de la escena un tema que Milei había esquivado y sobre el que hay un fuerte consenso en la sociedad. Durante la actual legislatura no ha habido ningún avance en la negociación por las Malvinas, e incluso el mandatario ha llegado a hablar del derecho de autodeterminación de los isleños.