Los dos intérpretes viajan al golpe de estado contra Salvador Allende en la nueva película de Martin McDonagh, que comparte una jornada de buen cine con la inclasificable nueva entrega de Herzog
Dos agentes de la CIA —uno enfermo y cínico; el otro, más joven, ingenuo e impresionable— ya han hecho su trabajo en el Chile de Salvador Allende y, por motivos que es mejor no desvelar, deciden viajar a la Isla de Pascua para visitar sus famosas cabezas Rapa Nui. Allí, rodeados de valles verdes, caballos salvajes y los impresionantes moáis, John Malkovich y Sam Rockwell —que interpretan a los dos espías— hablarán de todo lo imaginable para expiar culpas y responsabilidades y, de paso, repasar la larga lista de crímenes cometidos en nombre de su país.
La nueva tragicomedia del irlandés Martin McDonagh y, sobre todo, sus dos intérpretes principales, despertaron este jueves el entusiasmo en el festival de Venecia en su segunda jornada gracias a su melancólico humor y a los inevitables ecos en el presente de una película que recrea desde su patetismo el furor imperialista de Washington.
Cáustica y tristísima, Wild Horse Nine se inscribe en un género tan popular como el de las buddy movies, en el que el propio McDonagh dejó su huella más retorcida con The Banshees of Inisherin. Rodeado de un elenco en el que también brillan Steve Buscemi, Parker Posey o la chilena Mariana di Girolamo, McDonagh admitió la influencia de películas como Mikey and Nicky, de Elaine May, o Huida a medianoche, de Martin Brest. Ambas sirven de referentes de un guion amparado una vez más en la sombra de los beckettianos Vladimir y Estragón.










