Noticia Exclusivo suscriptores La fintech colombiana, que ha administrado más de $ 1,5 billones en créditos, acaba de abrir una nueva fuente de recursos en el mercado de capitales.Así funciona el subsidio de la Alcaldía de Bogotá. Foto: iStockPERIODISTA ECONÓMICO03.09.2026 18:59 Actualizado: 03.09.2026 18:59
Conseguir una cuenta bancaria dejó de ser para millones de colombianos la principal barrera de entrada al sistema financiero. El problema aparece un poco más adelante y es encontrar quién esté dispuesto a prestarles para atender una emergencia o desarrollar un emprendimiento. Y es justamente en esa brecha donde compañías tecnológicas como Kala quieren encontrar espacio para crecer.La fintech colombiana, que lleva cinco años operando, ya ha administrado más de 1,5 billones de pesos en créditos y atendido a más de 100.000 personas. Su negocio está concentrado principalmente en pensionados y trabajadores formales, y el 84 por ciento de su operación corresponde a personas de los estratos 1, 2 y 3. LEA TAMBIÉN Pero detrás de cada préstamo hay una pregunta que pocas veces se hace quien solicita financiación: ¿de dónde obtiene una fintech los recursos que después presta a sus clientes?La respuesta ayuda a entender el anuncio que acaba de hacer Kala. La compañía puso en marcha un programa de titularización por hasta 1 billón de pesos, del cual acaba de realizar una primera emisión por 195.000 millones, estructurada por Titularice y cuyo tramo sénior fue suscrito por Gramercy Funds Management, firma estadounidense especializada en crédito de mercados emergentes.En términos sencillos, Kala origina créditos y estos activos sirven luego de respaldo para títulos que adquieren inversionistas. La fintech continúa encargándose de administrar y cobrar esos préstamos. Kala consigue capital de inversionistas, lo convierte en crédito y mantiene la gestión de esa cartera; así opera esta especie de circuito.“En Kala conectamos el capital local e internacional con la demanda de crédito de los pensionados y trabajadores de Colombia”, explica Manuel Alemán, presidente y cofundador de la compañía.Kala está enfocando su originación de crédito en pensionados y en personas de los estratos 1, 2 y 3. Foto:iStockLa primera colocación de 195.000 millones de pesos representa menos de una quinta parte del programa completo. Según Alemán, la expectativa es utilizar el cupo de 1 billón en algo más de dos años y tenerlo copado hacia 2028, dependiendo del crecimiento y del volumen de crédito que alcance la compañía.Trato directoPero, esa es tan solo una cara de la operación. La otra está en la calle y resulta bastante más sencilla de visualizar.Kala está enfocando su originación de crédito en pensionados. Y, a diferencia de un modelo solo digital en el que toda la relación ocurre a través de una aplicación, utiliza una red de asesores que puede llegar directo hasta la casa del potencial cliente.“Casi el 85 por ciento son personas de estratos uno, dos y tres”, explica Alemán. La combinación, señala, está entre esa presencia física y la tecnología utilizada para evaluar muy rápido una solicitud. La compañía asegura que puede entregar una respuesta sobre la aprobación de un crédito en cinco minutos. LEA TAMBIÉN Eso no significa que cualquier persona que toque la puerta reciba automáticamente el dinero.Según el presidente de Kala, para llegar ahí hay primero un análisis de alrededor de 30 fuentes de información y unas 600 variables, siempre a partir de información que puede ser consultada con autorización del cliente. Con esos datos, su modelo propio de inteligencia artificial busca determinar la capacidad de pago y el riesgo antes de decidir si aprueba la financiación.Alemán utiliza una expresión sencilla para explicar qué diferencia ese análisis del que podría hacer cualquier otra entidad.“No tiene ningún ingrediente diferente, pero lo mezclamos diferente”, dice. La ventaja que reivindica Kala, por tanto, no estaría en disponer de información exclusiva, sino en la manera de procesarla para decidir a quién puede prestarle sin deteriorar la calidad de la cartera.Ese punto es importante porque ampliar el crédito hacia segmentos poco atendidos implica encontrar un equilibrio difícil: prestarle a más personas sin convertir la inclusión financiera en sobreendeudamiento o en una cartera difícil de recuperar.Manuel Alemán, presidente y cofundador de Kala. Foto:KalaSegún Alemán, el comportamiento de la cartera de Kala está bastante alineado con el observado en el sector bancario, y esa calidad es precisamente uno de los elementos que ha permitido atraer inversionistas interesados en comprar los activos originados por la compañía.Los montosAquí aparece otra diferencia frente a algunas plataformas digitales que comienzan ofreciendo cantidades pequeñas a los nuevos usuarios para luego ampliarles el cupo.Kala, asegura su presidente, no utiliza esa metodología. El crédito máximo es de 120 millones de pesos y el préstamo promedio ronda los 15 millones. Una persona que nunca haya sido cliente podría acceder a una financiación importante desde su primera operación si supera el análisis de riesgo y cumple las condiciones exigidas.Una cosa es la aprobación y otra el momento en que aparece el dinero. La decisión puede conocerse en unos cinco minutos, según la compañía, mientras que el desembolso a la cuenta del cliente puede tomar entre uno y dos días. LEA TAMBIÉN Alemán reconoce que sus préstamos pueden resultar algo más costosos que determinados créditos de consumo de la banca tradicional. Señala que la tasa promedio de su cartera se encuentra alrededor del 1,95 por ciento nominal mes vencido y sostiene que una prioridad de la compañía es que el cliente conozca desde el comienzo la tasa y cuánto terminará pagando.“Una prioridad nuestra es que no haya ningún costo oculto”, afirma. “Me he esforzado muchísimo en ser bien claro con los clientes siempre: cuál es la tasa de interés y qué van a pagar”.Su argumento es que la comparación no debería hacerse solo contra un préstamo bancario al que parte de sus clientes posiblemente no tendría acceso, sino frente a las alternativas informales a las que puede terminar recurriendo una persona que queda por fuera del crédito tradicional.Para Alemán, allí está el terreno que todavía tienen por recorrer compañías como Kala: atender a personas que tienen algún vínculo con el sistema financiero, pero que encuentran dificultades cuando necesitan financiación.La fintech apunta a llegarle de manera directa a aquellas personas que están en el crédito informal. Foto:Secretaría de Integración SocialPlata para seguir prestandoPara que ese modelo pueda crecer, necesita una cantidad cada vez mayor de recursos. Y ahí vuelve a cobrar sentido la emisión de 195.000 millones de pesos anunciada esta semana.Kala asegura que desde su creación en 2021 ha conseguido más de 150 millones de dólares entre capital y fondeo. Más del 90 por ciento, según Alemán, procede de inversionistas internacionales, principalmente fondos especializados de Estados Unidos y Europa.El nuevo paso consiste en acudir al mercado de capitales mediante la titularización. Los inversionistas compran títulos respaldados por la cartera que Kala ha originado, mientras la fintech conserva la administración y el recaudo de los créditos.La entrada de Gramercy en la primera emisión también representa una señal sobre lo que esos inversionistas están buscando. El gestor estadounidense administra 7.200 millones de dólares en activos y está especializado, entre otras áreas, en crédito privado y deuda de mercados emergentes.“Invertimos en originadores que combinan calidad de activos con excelencia operativa”, señaló Javier Ledesma Arocena, socio y gestor de portafolio de Gramercy, al explicar la decisión de participar en la operación. LEA TAMBIÉN Para Kala, además, la nueva estructura abre una fuente del recursos distinta al fondeo que utilizó durante sus primeros años y le permite ampliar la base de inversionistas capaces de financiar su crecimiento.Pensando en grandePor ahora, la compañía no está pensando en abandonar el negocio que la hizo crecer ni en convertirse en banco. Tampoco tiene operaciones fuera del país; su apuesta continúa concentrada 100 por ciento en Colombia.Alemán tampoco plantea la relación con la banca como una competencia frontal. Dice que los bancos pueden ser aliados y que algunos incluso han invertido o comprado cartera originada por Kala. La oportunidad, sostiene, está en utilizar tecnología y un modelo diferente de distribución para alcanzar clientes a los que las entidades tradicionales tienen mayores dificultades para llegar.Hoy la fintech tiene más de 90.000 clientes activos. Y, según las cifras entregadas por su presidente, el negocio continúa acelerándose: después de registrar alrededor de 160.000 millones de pesos el año pasado en una de sus métricas de operación, espera cerrar 2026 en unos 280.000 millones, un crecimiento cercano al 75 por ciento.Cuando se le pregunta dónde imagina a Kala dentro de otros cinco años, Alemán evita describir una fintech convertida en conglomerado financiero o desplegada por toda América Latina.Su respuesta es mucho más sencilla: “Haciendo lo mismo, pero más grande”. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.






