Festival de VeneciaEl actor completa en 'Wild Horse Nine', de Martin McDonagh, uno de los m�s brillantes papeles de su ya larga carrera y presenta su candidatura para todos los premios que vendr�n, incluido el OscarEl actor John Malkovich posa en el festival de cine de VeneciaEfeActualizado Viernes,
septiembre
00:55De repente, John Malkovich (Illinois, 1953). Probablemente, la �ltima vez que el actor hizo acto de presencia en un festival fue en la Berlinale en 2023 de la mano de una pel�cula tan peculiar como exageradamente fallida. S�neca, de Robert Schwentke, era �l en su versi�n m�s arriesgada, furibunda y, si se quiere, perfecta. Wild Horse Nine, de Martin McDonagh y reci�n presentada en el Festival de Venecia, es exactamente lo mismo, pero al rev�s. Un prodigio de cine iluminado por una paciencia casi encantada, un lirismo pausado y herido; sin rendirse ni al exhibicionismo de la frase siempre ocurrente ni a la pereza de los di�logos instrumentales; sin avasallar con met�foras de pedernal y sin el descaro tramposo del fuera de campo y de la libre interpretaci�n del espectador. Y en el centro, de nuevo, la versi�n m�s arriesgada, furibunda y perfecta de John Malkovich en uno de los m�s logrados papeles de su carrera, pero, y esto es lo importante, sin moverse del sitio. Se dir�a que �l siempre ha sido, es y ser� �l y que son las pel�culas las que le abrazan con mayor o menor fortuna. En este caso, la simbiosis pel�cula-actor es deslumbrante. Se cuenta la historia de dos agentes de la CIA en los d�as previos al golpe de Estado del 11 de septiembre en el Chile de 1973, el de Pinochet. Los dos van a pasar los �ltimos d�as de vida, la suya y la de tantos otros, a la isla de Pascua. En verdad, solo uno se est� muriendo. El otro le acompa�a. El moribundo, por as� decirlo, es Malkovich. De repente, esa tendencia tan suya por la actuaci�n actuada (no lo llamemos sobreactuaci�n, por dios) adquiere el sentido exacto de lo tremendo, de lo oscuro, del resplandor que tras un �nico estallido desaparece.Lo m�s b�sico. �Qu� dice de nosotros ahora mismo una historia como �sta ambientada en 1973?Imagino que lo esencial es que es importante no vivir en un mundo de fantas�a.La respuesta es demasiado corta hasta para el titular. �Cree, por ejemplo, que el pueblo estadounidense es consciente del papel de la CIA y de su gobierno en la muerte y desaparici�n de casi 3.000 chilenos? Le responder� con algo que me pas� el otro d�a. Ve�a un programa de entrevistas. Era en una playa. Les preguntaban a los ba�istas por el atentado de las Torres Gemelas. Nadie sab�a ya nada de algo que pas� hace 25 a�os. Es decir, nadie se acuerda ya del 11-S, �c�mo van a recordar algo del otro 11-S, el del golpe de Estado en Chile? �Dir�a por tanto que vivimos en una sociedad desmemoriada?Vivimos un tiempo en el que no solo la memoria es un problema, tambi�n lo es la informaci�n. A�n hay mucha informaci�n que se mantiene en secreto, que el Estado oculta a los ciudadanos y que los Estados se ocultan entre ellos. Se hace muy dif�cil conocer nuestra propia historia de manera objetiva porque siempre se cuenta de manera interesada. Y ser�a bueno conocer la historia, aunque solo sea para no equivocarse al hablar. Chile es solo un ejemplo entre tantos.Recientemente, se celebraron elecciones en Chile y el ganador fue el representante de un partido de extrema derecha que no reconoce las barbaridades de la dictadura... Olvidar es algo que los humanos hacemos, al menos en parte, para sobrevivir, pero a menudo no es saludable.De nuevo en el cine de Martin McDonagh es una historia sobre la amistad de dos hombres que se confiesan lo que piensan, lo que sienten, �cu�nto de extraordinario o poco com�n cree que tiene algo as�?Creo que entre actores es mucho m�s com�n que entre el resto de la gente. Los actores estamos entrenados para ser sensibles. Nuestra materia de trabajo son los sentimientos. Nuestro oficio en parte consiste en transmitir verdad. Por eso, y contra lo que se cree, un actor siempre miente mal. Piense que a nosotros nos pagan por ser sensibles, por mostrarnos vulnerables, locos... Definitivamente, deber�a haber m�s actores."Se ha impuesto una visi�n limitada del mundo, donde lo bueno y lo malo son conceptos simples"Su carrera de alg�n modo est� plagada de personajes que son, como �ste, antih�roes. �Hay una explicaci�n para ello?Bien mirado, hay m�s antih�roes que h�roes en el mundo. Lo raro es que las pel�culas se llenen de personajes ejemplares. Nadie lo es en el fondo. Por otro lado, nadie quiere formar parte del sistema en el fondo. No creo que haya mucha gente que se sienta a gusto siendo parte de la maquinar�a que nos rodea. Todo el mundo se siente diferente, as� que creo que mis personajes est�n muy cerca, aunque pueda parecer lo contrario, del sentir com�n de la poblaci�n.En los �ltimos festivales, y este no es una excepci�n, se habla de la poca presencia de los grandes estudios de Hollywood. �Cree que est� cambiando algo en la industria?Para m�, eso que suele llamarse Hollywood ya no existe. Los grandes estudios de los que habla producen muy poco y ya no ocupan en el imaginario com�n, en la cultura, el mismo espacio que en los 80 o los 90. La cultura ahora mismo es casi una palabra obscena, una palabrota. Su espacio se ha reducido de manera alarmante. Los estudios se compran y se venden, son mercanc�a.�Cree que ese Hollywood que dice que no existe tiene miedo a hablar y reflexionar de pol�tica? Su pel�cula, de hecho, es m�s bien una excepci�n en un panorama de bastante silencio.No creo que tenga miedo, simplemente las nuevas generaciones prefieren mirar a asuntos y tratar temas muy cerca de un espacio confortable que no plantea problemas. Se ha impuesto una visi�n muy limitada del mundo, donde lo bueno y lo malo son conceptos que no dan lugar a historias complejas.










