ExplicativoEl café requiere una conservación adecuada para mantener su aroma y sabor. Foto: iStockPERIODISTA03.09.2026 14:20 Actualizado: 03.09.2026 14:20

Una taza de café puede comenzar a perder parte de su encanto mucho antes de que llegue a considerarse un producto en mal estado. El aroma que llena la cocina al abrir una bolsa y el sabor de los primeros días después del tostado no permanecen intactos para siempre. LEA TAMBIÉN La razón está en los cambios que atraviesan los granos después del tueste. Por eso, además de escoger un buen café y prepararlo correctamente, la manera de almacenarlo también influye en cuánto tiempo conserva sus características.El café también cambia después del tueste En un video publicado en TikTok, la ingeniera química Ana, conocida en redes como ‘Ciencia con Ana’, explicó que durante el tostado se producen reacciones químicas relacionadas con los compuestos responsables de buena parte del olor y sabor característicos de esta bebida. El almacenamiento influye en la frescura y el sabor del café. Foto:iStockSin embargo, el proceso no se detiene al terminar el tueste. Desde ese momento, el café comienza a perder progresivamente intensidad. Esto no significa necesariamente que se haya descompuesto, sino que sus propiedades sensoriales pueden modificarse con el paso de los días.El contacto con el oxígeno acelera esa pérdida de frescura. A esto se suman otros factores habituales en una cocina, como la humedad, el calor y la luz, que pueden afectar las características del grano y favorecer que absorba olores de otros alimentos. LEA TAMBIÉN El estado del café también importa. Los granos enteros tienen una ventaja frente al café molido porque una menor superficie queda expuesta al ambiente. Por eso, una de las recomendaciones es conservarlo en grano y moler únicamente la cantidad necesaria para cada preparación.Así recomienda conservarloEl primer paso es mantener el café protegido del ambiente. Si la bolsa original es opaca y cuenta con un sistema de cierre adecuado, puede utilizarse para conservarlo. De lo contrario, es posible trasladarlo a un recipiente limpio, hermético y preferiblemente opaco. La luz, el calor, la humedad y el oxígeno pueden afectar el café. Foto:iStockEl lugar también hace la diferencia. Una alacena fresca y seca resulta más conveniente que un espacio cercano a la estufa, el horno, una cafetera o una ventana donde reciba calor o luz directa.La refrigeración requiere especial cuidado. Aunque las bajas temperaturas pueden ayudar a preservar algunos compuestos aromáticos, la humedad y la condensación pueden terminar afectando el café. Además, el grano puede absorber olores presentes en el refrigerador. LEA TAMBIÉN Por esa razón, Ana señaló que, si el café está nuevo, permanece en un empaque bien sellado y no se va a consumir pronto, puede guardarse en el refrigerador. Una vez abierto, en cambio, recomendó evitar esta práctica. Para quienes compran grandes cantidades, la congelación puede ser otra alternativa. En ese caso, los granos deben dividirse en porciones pequeñas y mantenerse bien sellados, de modo que solo se retire la cantidad que vaya a utilizarse. Una porción descongelada no debería volver a congelarse.La cantidad comprada también influye en la frescura. La recomendación compartida por la ingeniera es consumir el café durante las semanas posteriores a su apertura, con un margen aproximado de dos a cuatro semanas. En el caso del café molido, conviene reducir todavía más el tiempo de almacenamiento, debido a que pierde frescura con mayor facilidad.Así, conservar una buena taza no depende únicamente de la preparación. Un recipiente adecuado, un sitio fresco y seco y el hábito de moler el grano justo antes de usarlo pueden ayudar a que el café llegue a la taza con una mayor parte de su aroma y sabor. Más noticias en El TiempoMARÍA PAULA LOZANOREDACCIÓN ALCANCE DIGITAL Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.