A sus 35 años, la estadounidense Amber Moriah Jones sabe que podría mudarse mañana mismo a una vivienda propia. Tiene un empleo estable como gerente sénior de marketing y además viaja a distintos países durante la temporada de gimnasia trabajando como jueza nacional; sin embargo, no considera que independizarse sea necesariamente la mejor decisión para ella.La razón está relacionada con una pérdida que marcó su vida. En 2020, Jones perdió inesperadamente a su padre después de que un coágulo sanguíneo llegara hasta su corazón. En ese momento, ella vivía en Atlanta, mientras sus padres residían juntos en Houston y, según recuerda, tenían un matrimonio lleno de cariño.“Ya perdí a uno de mis padres”, contó Jones a People. “No quiero mirar atrás a estos años y desear haber pasado más tiempo con ella”. Esa experiencia también la llevó a cuestionar las expectativas que otras personas tienen sobre lo que una mujer de 35 años debería hacer con su vida. @itsambermoriah We don’t live together because we have to. We live together because one day we won’t get to and she’s the best roommate ever! #momanddaughterduo #momanddaughtergoals #momanddaughtertiktok ♬ Forever And For Always - Shania Twain Volver a vivir juntas no fue sencillo al principioDespués de la muerte de su esposo, la madre de Jones intentó continuar viviendo en la casa familiar de Houston, pero permanecer allí terminó siendo demasiado difícil. Jones entonces le ofreció mudarse con ella y, con el tiempo, ambas terminaron instalándose nuevamente en la vivienda donde la familia había crecido.Eso sí, la convivencia no significó que madre e hija se volvieran inseparables de inmediato. Jones reconoce que durante su infancia no siempre tuvo una relación cercana con su mamá y que, después de pasar aproximadamente una década viviendo separadas, volver a compartir el mismo techo requirió un proceso de adaptación.“Los primeros dos años fueron un poco difíciles”, admite la joven, quien reconoce que ambas tienen personalidades parecidas y suelen “chocar”. Con el paso del tiempo, esa situación cambió y la pérdida de su padre terminó acercando no solo a ellas, sino también al resto de la familia.Aunque al principio convivir nuevamente fue complicado, madre e hija terminaron fortaleciendo su relación. (Foto: @itsambermoriah / Instagram) La muerte de su padre cambió su manera de ver la vidaPara Jones, la muerte de su padre fue especialmente impactante porque ocurrió sin previo aviso. La experiencia le hizo comprender que el tiempo con las personas que quiere no está garantizado y que algunas decisiones pueden adquirir un significado completamente diferente cuando se pierde a alguien cercano.“Perderlo tan repentinamente me hizo darme cuenta de lo corta que realmente es la vida en esta tierra y de que el mañana nunca está garantizado”, afirma Jones.Actualmente, ella trabaja de lunes a viernes en una oficina, mientras que su madre, ya jubilada, colabora una o dos veces por semana en un banco de alimentos. Su mamá también suele encargarse de buena parte de la comida y, en algunas ocasiones, de comprar los víveres, algo que Jones agradece debido a su exigente rutina laboral y sus viajes.Cuando ambas están en casa, no necesitan grandes planes para disfrutar juntas. Ven series como Bridgerton y Ginny & Georgia cuando aparecen nuevas temporadas, salen de compras porque comparten su gusto por la moda y también suelen rezar juntas. Jones asegura que prefiere aprovechar los años que tiene junto a su madre antes que cumplir con las expectativas de otras personas. (Foto: @itsambermoriah / Instagram) “Prefiero estar aquí cuidándola”Jones sabe que su decisión puede resultar inusual para algunas personas. A los 35 años nunca se ha casado ni tiene hijos, situaciones que, según explica, ya generan ciertas expectativas antes incluso de que alguien cuestione por qué continúa viviendo con su madre.Con los años, aprendió a darle menos importancia a esos comentarios. Jones asegura que podría pagar un lugar propio, aunque considera que probablemente terminaría pasando gran parte de su tiempo en la casa de su mamá de todos modos.“Mi mamá es mi mamá, pero también es mi mejor amiga, y vivir juntas es tranquilo; no hay discusiones constantes”, explica. “Prefiero estar aquí cuidándola ahora que pagar por un lugar en el que apenas estaría, porque de todos modos querría estar aquí todo el tiempo”.Jones tampoco pretende decir que vivir con los padres sea la decisión correcta para todas las personas. Considera que cada familia tiene circunstancias diferentes y que quienes observan desde afuera no conocen completamente la situación económica o la relación que existe dentro de un hogar. Por eso, espera que su historia sirva para cuestionar si las expectativas sobre la adultez pueden estar haciendo que algunas personas dejen de dedicar tiempo a quienes realmente aman.“Solo tenemos una vida, ¿no preferirías pasarla con las personas que amas y adoras, especialmente si tienes una relación pacífica y saludable?”, concluye Jones. “Así que construyan esa relación con sus padres mientras envejecen, porque cuanto mayores se hacen, lo único que realmente tienen somos nosotros”.