Paula Padilla Argelich |
Barcelona.- Tradicionalmente conocida como territorio de retaguardia, la comarca pirenaica de la Cerdanya también sufrió la violencia bélica del bando franquista, revelan las más de 400 víctimas del conflicto enterradas en 56 fosas de la zona, 47 de ellas descubiertas recientemente.
Soldados, civiles y refugiados fueron víctima de la brutalidad fascista en el área fronteriza, escenario de episodios como los fusilamientos de hasta cincuenta militares republicanos en 1939 en la localidad de Puigcerdà, suceso hasta hoy desconocido al que, sin embargo, se atribuye una de las mayores sepulturas de la comarca, concluye una investigación encargada por la Generalitat.
“No esperaba encontrar que la categoría de fosa más numerosa fuera la de represión franquista porque la Cerdanya está mucho más tiempo en retaguardia que en guerra”, asegura a EFE el historiador Marc Pont, autor del estudio encomendado por la Dirección General de Memoria Democrática, adscrita al Departamento de Justicia.
Su investigación ha ampliado de 9 a 56 el total de fosas documentadas en la comarca, ubicada entre las provincias de Lleida y Girona, además de reconstruir la muerte e inhumación de más de 400 personas, de las que se perdió el rastro por provenir de otras zonas de Cataluña y estar desvinculadas de la población local: “de ahí que muchas de estas fosas estuviesen desaparecidas”, señala Pont.






