La ruta canaria de la migración, la más mortífera del mundo, volvió ayer a teñirse de luto. 83 personas, entre ellas dos mujeres y un bebé, murieron a bordo de un cayuco que salió el 7 de agosto de Gambia con 127 ocupantes y que se perdió en el mar sin agua y sin comida.La voz de alarma la dio el miércoles un avión de Salvamento Marítimo mientras hacía vuelos de reconocimiento por la zona y sobre la marcha, se activó a la Guardamar Urania, cuyos tripulantes se encontraron una imagen “dantesca” cuando llegaron a la embarcación, localizada a 120 kilómetros de Gran Canaria.Como han relatado, los migrantes se encontraban totalmente entumecidos e inertes junto a cinco cadáveres –entre ellos dos mujeres y el bebé–, que tuvieron que ser dejados en la embarcación y a la deriva debido al mal estado de la mar. Se desconoce si había más cadáveres en el cayuco, debido a la profundidad de estas embarcaciones, la escasa luz de la noche y el agua y restos que había en su interior. Un helicóptero de Salvamento Marítimo acaba de salir a rastrear la zona para rescatar los cuerpos de los migrantes fallecidos.Equipos de rescate ayudan a un migrante a desembarcar de una embarcación de Salvamento Marítimo español en el puerto de Arguineguín Borja Suarez / ReutersEl rescate de los superviviente tampoco fue sencillo por el oleaje y la dificultad de los migrantes para moverse, como han señalado fuentes de Salvamento Marítimo. La gravedad de tres de ellos obligó a evacuarlos en alta mar en helicóptero hacia centros hospitalarios de Gran Canaria. Los tripulantes de Salvamento Marítimo trataron de izar al helicóptero a un cuarto migrante que se encontraba “ido y muy inquieto” pero no pudieron realizar la operación y al final optaron por trasladarlo a tierra en la Urania. “Por la insolación, los días en el mar y haber bebido agua salada estaba enloquecido pero no se pudo trasladar”, indican fuentes próximas.Tres migrantes más fueron también trasladados por deshidratación y malestar general al hospital una vez llegaron al muelle de Arguineguín, en Gran Canaria. El mismo muelle en el que estuvo el papa León XIV el pasado mes de junio y desde el que lanzó un mensaje de dignidad y solidaridad hacia los migrantes, afeando a Europa su falta de acción.“Eran auténticos cadáveres en vida”, han señalado fuentes de Salvamento Marítimo. En el mismo sentido se expresan fuentes de Cruz Roja, que atendieron a los migrantes tras su llegada al muelle de Arguineguín a las 4.15 de la madrugada (hora local). “Hacía tiempo que no veíamos algo tan duro”, señala José Antonio Rodríguez, responsable de primera respuesta de emergencia de Cruz Roja en Canarias.Como relata, los migrantes llegaron en un estado muy delicado de salud, de hecho, “no podían moverse”. “Estaban agotados y teníamos que acompañar a todos, bien en silla de ruedas, o con alguna persona porque no podían caminar. Se desplomaban”, indica. Algunos no podían ni mantenerse sentados para dar sus datos a la Policía Nacional, en el momento de la filiación.Clavijo pide al archipiélago “no normalizar que el Atlántico siga siendo una ruta de muerte”Los migrantes relataron que llevaban muchos días en el mar, sin agua ni comida. Contaron que incluso habían llegado a beber agua de mar. “Estaban muy débiles”, agrega. Tras la primera atención, los migrantes fueron trasladados por la mañana al centro de atención temporal (Cate) de Barranco Seco, en Gran Canaria, donde están siendo atendidos y tratados por el consumo de agua salada.Desde Caminando Fronteras, su responsable, Helena Maleno, ha constatado que el cayuco es el mismo que salió el 7 de agosto. Asimismo, ha relatado la desesperación con la que han vivido las familias de los 127 ocupantes de la embarcación estos días. “Os podéis imaginar, numerosos familiares llamando para saber desesperados y pensando en lo peor y al final la tragedia se ha confirmado”, apuntó Maleno, que se pregunta otra vez por la falta de coordinación de España y Marruecos y los medios de rescate que se ponen en marcha para atender a estas embarcaciones que necesitan ayuda urgente.Migrantes esperan para recibir ayuda de la Cruz Roja Borja Suarez / ReutersEl presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, ha considerado en la red X que es “insoportable” que se sigan perdiendo vidas en el mar. “Canarias no puede acostumbrarse ni normalizar que el Atlántico siga siendo una ruta de muerte”, ha indicado, para exigir a continuación que España necesita una política migratoria de Estado y que Europa debe asumir su responsabilidad. “No podemos seguir gestionando la migración crisis a crisis. Hablamos de vida y de dignidad”, ha señalado, tras mencionar la situación que se está viviendo en Ceuta y compararla con la que sufre Canarias desde hace años.Solo en los primeros cinco meses de este año, la oenegé Caminando Fronteras ha constatado 635 muertos en la ruta atlántica. Por cada 100 llegadas se constatan 21 fallecidos.
83 muertos, entre ellos un bebé, en un cayuco que iba a Canarias: “Hacía tiempo que no veíamos algo tan duro”
44 personas fueron rescatadas con vida tras sobrevivir a más de 30 días de travesía, pero en muy mal estado de salud










