Durante siglos permaneció rota entre las ruinas de Kibyra, una antigua ciudad ubicada en el suroeste de la actual Turquía, pero en las últimas excavaciones realizadas allí, una serie de brazos, piernas, pies y otros fragmentos de mármol fueron apareciendo poco a poco. Ahora, casi 2.000 años después de su creación, uno de sus protagonistas vuelve a ponerse en pie.
Según ha dado a conocer el Consejo de Educación Superior de Turquía a través de un comunicado, un grupo de arqueólogos ha conseguido reconstruir una estatua del emperador romano Adriano de unos 2,14 metros de altura a partir de los fragmentos recuperados durante los trabajos en el yacimiento de Kibyra. Pero no es la única escultura protagonista.
Estas excavaciones, dirigidas desde 2006 por la Universidad Burdur Mehmet Akif Ersoy (MAKÜ), se concentran actualmente en uno de los accesos monumentales de Kibyra. Allí han salido a la luz cuatro esculturas de mármol que probablemente estuvieron colocadas en la parte superior de la monumental puerta de entrada a la ciudad. Entre ellas, una ha sido identificada como la de la emperatriz Sabina, esposa de Adriano.
El profesor Dr. Şükrü Özüdoğru, jefe de las excavaciones de Kibyra y miembro del Departamento de Arqueología de la Facultad de Ciencias y Letras de MAKÜ, explicó que lo más probable es que las estatuas se rompieran al caer desde una altura durante el terremoto que tuvo lugar en el año 417.







