Ni dioses ni guerreros y tampoco nada de mitología. Los arqueólogos que excavan la antigua ciudad de Adramytteion (al oeste de Turquía) han descubierto un curioso mosaico en una villa que se cree de época romana. Así, en la imagen aparece un vestigio inusualmente personal de la vida doméstica: un gato y un perro, además de las inscripciones de los nombres de ambas mascotas.

La inclusión de estos animales fue especialmente llamativa para los responsables, según destacó Hüseyin Murat Özgen, jefe del equipo de investigación de la Universidad de Bellas Artes Mimar Sinan, en declaraciones a la agencia de noticias turca Anadolu.

De acuerdo con la investigación, el gato aparecía con un nombre que significa “Esmeralda”, mientras que el perro se llamaba “Okyanos”. La escritura del nombre de los animales no es baladí, coinciden los investigadores. Al contrario, resulta relevante en un espacio íntimo y privado como eran las villas romanas.

Özgen sostiene que esa distinción es importante porque, de esta manera, los animales no son meros elementos anónimos del repertorio decorativo romano tradicional. Al contrario. El nombre de ambos eleva su estatus que tenían estas dos mascotas en concreto.

Los animales no eran anónimos y probablemente guardaban algún tipo de relación con los dueños de la villa. Sin embargo, este grupo de arqueólogos sostiene que sería prematuro reconstruir en detalle la relación entre ambos. Ese hito se lo marcan para más adelante, en futuras publicaciones.