Se contaban por decenas en las dos primeras manifestaciones convocadas en agosto, pero esta semana ya eran centenares las personas que se concentraban frente a la casa que el tecnooligarca Peter Thiel, el empresario más lobbista del mundo de la inteligencia artificial, se ha comprado recientemente en Buenos Aires.La fachada de la residencia de Thiel fue el centro de la protesta, cerca de la flor gigantesca de acero de la zona conocida como Palermo chico, en el Barrio Parque. Estaba previsto que Peter Thiel, fundador de Pay Pal e inversor de Facebook antes de fundar Palantir, acudiera ayer en el seminario “Vientos de Cambio” en el hotel Sheraton de la capital argentina, pero a última hora se canceló su participación.El empresario anuló a última hora su participación en un foro de ultraderecha que se ha celebrado esta semana en Buenos AiresLa incursión de Peter Thiel en Argentina, que tiene hilo directo con la Casa Rosada, ha galvanizado a la oposición peronista, cuyas movilizaciones callejeras están algo alicaídas desde la victoria de Javier Milei en las presidenciales de 2023.Las protestas llegan en medio del trámite parlamentario del llamado Súper RIGI, una ampliación del régimen de incentivo a las grandes inversiones que prevé otorgar más beneficios a las empresas que desarrollen actividades en sectores de futuro como tecnología, centros de datos e inteligencia artificial.Una medida legislativa a medida de Peter Thiel, de 58 años, que controla Palantir, la empresa más grande del mundo de análisis de datos, recopilación y almacenamiento masivo de información, inteligencia artificial y con fuerte implantación en proyectos de seguridad. El magnate germano-estadunidense, de 58 años, ha declarado muchas veces que consideraba incompatibles el progreso tecnológico con la democracia y defiende una ideología libertaria sin regulaciones estatales.Thiel ha abandonado su hogar en California ante las exenciones de impuestos y las leyes que le ha prometido la Argentina de Milei, interesado en convertir la región patagónica en un campo experimental de inversiones y negocios tecnológicos. Y para ello está preparando un marco legislativo que incluye que se puedan constituir empresas controladas por la inteligencia artificial, sin presencia humana.De momento, el fondo de inversión de Thiel ha pagado 75 millones de dólares para asegurarse el 1% de las acciones de la petrolera argentina Vista Energy, que tiene su principal campo de operaciones en Vaca Muerta, el yacimiento de hidrocarburos no convencionales más grande del país sudamericano.El objetivo de la inversión de Thiel Macro LLC es aplicar modelos de IA para sacar rendimiento del inmenso potencial de negocio que se proyecta sobre Vaca Muerta, que tiene que recurrir a técnicas como el fracking para poder extraer la riqueza del subsuelo.El interés de Peter Thiel por Argentina viene de años atrás, como ha confirmado una reciente investigación de la revista Anfibia , que reveló que intentó en 2017 acceder a la digitalización de los archivos secretos de la causa por el atentado contra la AMIA en Buenos Aires, ocurrido el 18 de julio de 1994, que dejó 85 muertos y más de 300 heridos.Palantir registró además, según la misma investigación, una marca en Argentina en 2022 para ofrecer, entre otros servicios, software de inteligencia artificial y análisis de datos destinados a organismos gubernamentales e institucionales.La izquierda peronista, además de salir a la calle, también ha protestado en el parlamento argentino, donde recientemente ha auspiciado una audiencia con especialistas de inteligencia artificial y periodistas de investigación bajo el nombre “¿A qué viene Peter Thiel a Argentina?”Los organizadores del seminario de ideas de la ultraderecha en Buenos Aires adujeron motivos “de fuerza mayor” para justificar la ausencia de Thiel, quien tampoco ha confirmado su participación en el encuentro que organiza hoy y mañana en Santiago de Chile el Foro de Madrid, impulsado por Vox, al que asistirán los presidentes de Chile, José Antonio Kast, y de Argentina, Javier Milei. Pero los cánticos contra lo que los manifestantes llaman “tecnofascismo” y las peticiones de “desalojo” de Peter Thiel continúan en Buenos Aires.Periodista, reportero y viajero. Redactor jefe de Narrativas Visuales de ‘La Vanguardia’. Profesor asociado del máster de periodismo BCN-NY de la UB. Premio Unicef (2001), Premi del Consell de Benestar Social (2002) y Premio Tiflos (2010)
Peter Thiel, el nuevo enemigo del peronismo
El dueño del gigante de la IA Palantir acaba de firmar inversiones para desarrollar la IA en la industria petrolera de la Patagonia y ha fijado su residencia en la capital argentina














