Opinión
Editorial
EDITORIALNadie está pidiendo privilegios ni impunidades para periodistas o comunicadores sociales, pero sí la necesaria objetividad y profesionalismo.
Resulta llamativo y despierta suspicacias el uso de fuerza policial, que involucró a unas dos autopatrullas, policías uniformados en motocicleta e incluso uno de civil, en contra de los periodistas Sonny Figueroa y Marvin del Cid, del medio informativo Vox Populi. Fueron señalados, por agentes, de presunta falta al orden público y de negarse a identificarse, la noche del 1 de septiembre, cerca del parque Jocotenango.
Resulta llamativo, pues en el perímetro capitalino ocurren sucesos delictivos como asaltos y disparos, sin que haya una sola patrulla en las proximidades. Pero en este caso, la ubicuidad resultó pasmosa. Apenas la noche del 31 de agosto circuló un video del robo de una motocicleta en el Anillo Periférico, en el cual, con total tranquilidad, dos presuntos delincuentes cometieron, no una falta, sino un delito flagrante, que quedó evidenciado en su más plena impunidad. El mismo 1 de septiembre, un asalto armado causó la muerte de una mujer en un bus de la ruta 63. En los atascos del Periférico han proliferado atracos, y no aparece ninguna patrulla. Pero para el operativo contra Figueroa y Del Cid hubo suficiente personal.






