La IA generativa y los agentes de IA han ampliado enormemente el número de ocupaciones expuestas a la transformación por la introducción de nuevas tecnologías. Sin embargo, exposición no equivale necesariamente a sustitución. En algunos casos, la IA reemplazará tareas realizadas por trabajadores; en otros, los complementará y aumentará su productividad. La cuestión decisiva es qué combinación acaba predominando y cómo se distribuyen los beneficios del incremento de productividad que se genere.
Los primeros estudios empíricos encuentran aumentos de productividad después de que las empresas adoptan sistemas de IA. En el desarrollo de software, por ejemplo, se reducen los tiempos necesarios para completar algunas tareas. En otros ámbitos, la IA permite producir un primer borrador, detectar errores o procesar información con mayor rapidez.






