Hubo una época en la que tener una canción popular como tono de llamada era habitual y hasta gozaba de cierto estatus, aportaba algo de humor irónico. De ese humor irónico han tirado para retratar la singular personalidad del golfista egocéntrico y pasado de rosca al que da vida Will Ferrell en la serie The Hawk, que tiene una canción como tono. Y la canción no es otra que Aserejé. El propio Farrell ha reconocido que cuando le dieron a elegir entre diferentes opciones, escogió el tema de Las Ketchup porque le parecía “divertida”. El actor ignoraba la historia del tema hasta que una periodista se la explicó. Algo parecido le ha ocurrido a Zara Larsson, que comentó en TikTok que acababa de descubrir que la canción es un homenaje al estribillo del considerado como el primer rap de la historia, Rapper’s Delight, de Sugarhill Gang. “Me explota la cabeza”, dijo. El compositor de Aserejé, Queco, decidió rendir homenaje al tema cuando estaba jugando con su hijo, aunque la historia de la canción no es precisamente infantil (pese a que incluso tiene una versión para niños de la mano del pájaro cantor animado Chichicuilote). El protagonista de la historia es Diego, que cuando escucha en la discoteca su tema favorito, Rapper’s Delight, imita fonéticamente sus sonidos al no dominar la lengua de Shakespeare, motivo por el que el estribillo de la canción carece de sentido. Otra de las razones de semejante galimatías es que el gaditano tiene “la luna en las pupilas”, lo que sugiere que está bajo el efecto de alguna sustancia. “El estribillo es prácticamente un conjuro. Basta que suenen los primeros segundos para que el cuerpo recuerde la coreografía. Es absurdo, pegadizo, hipnótico y cero pretencioso”, explica a ICON Laura Estudillo, agente de prensa especializada en música. Otro de los motivos por los que el tema -que fue número uno en más de 20 países, incluyendo Inglaterra, y obtuvo un disco de diamante en Francia, más de 34 de platino y uno de oro en Japón- sigue en la mente de todos es que la rapera puertorriqueña Young Miko tomó su estribillo para su tema Wiggy. Por supuesto, TikTok ha tenido mucho que ver en el renacer de la canción, donde J-pop Rampage, el grupo Angel22 y el cantante Ludwig han bailado la canción en sus perfiles. En 2026 Aserejé ha vuelto a sonar con fuerza por todo el mundo, y no solo por su presencia en la ya mencionada serie de Netflix. En Spotify, por ejemplo, el tema gana en reproducciones al otro gran clásico one hit wonder mundial español, Macarena. Durante la pausa de hidratación en la final del Mundial, en el estadio MetLife Stadium de East Rutherford, sonó el tema de Las Ketchup, que a finales de febrero cantaron la canción junto a Elettra Lamborghini en la cuarta jornada del Festival de Sanremo 2026. Las andaluzas han actuado además este año en el Pride de Barcelona y en las fiestas de San Isidro, demostrando una vez más que Aserejé se ha convertido en patrimonio cultural. Pero, ¿cómo lo ha logrado? Responde Estudillo. “Aserejé tiene muchísimo de aquel pop veraniego que lo petaba a principios de los 2000: mestizo, un poco fronterizo y, sobre todo, sin complejos. Rumba, ritmos latinos, electrónica y pop convivían en una misma canción sin que nadie tuviera que explicar demasiado la mezcla. Escucharla ahora tiene inevitablemente algo de nostalgia, pero creo que Aserejé sigue funcionando por algo mucho más sencillo: sigue siendo igual de divertida y rara”, “Las voces también tienen mucho que ver. Son naturales, poco pulidas, con el deje andaluz muy presente y una forma de cantar que a ratos está casi más cerca de hablar. Cuando entran juntas hay algo despreocupado y un poco gamberro que le va perfecto al tema y a una letra que es puro juego. Con unas voces más perfectas o más neutras seguramente perdería buena parte de la gracia”, matiza. Lucía Muñoz, una de las hermanas que forman el grupo, explicaba recientemente a El País la ilusión que siente al saber que la gente sigue escuchando su música. “Me sigue sorprendiendo que tantos años después salgamos al escenario y nos lo sigamos pasando tan bien, que no podamos irnos de vacaciones porque tenemos muchísimo trabajo, y que sepamos disfrutarlo ahora más que antes, desde la madurez y gestionándolo todo nosotras mismas”. Cada cierto tiempo, un titular anuncia el regreso de Las Ketchup, pero en realidad, jamás se fueron. Hace ya 23 años, en los premios NRJ, las hijas de El Tomate fueron elegidas como mejor grupo revelación internacional por delante de cantantes como Sophie Ellis Bextor y Pink. Por eso, Aserejé, que en Honduras fue prohibida en las radios por contener “mensajes satánicos” y promover “conductas negativas entre los jóvenes”, no solo tiene cantidad de historias imposibles asociadas al tema, sino que ha conseguido que el epítome de la música ligera se haya convertido en un tema que todo el mundo baila y canta pese a que nadie tiene del todo claro lo que dice. Como el bueno de Diego, vaya. “Nuestra música sigue siendo divertida, bailable, sin complicaciones. Cuando decidimos hacer música, fue para quitarle un poco de drama a la vida, para darle una perspectiva feliz y divertida. Esta era la idea”, explicaba Lola a Rolling Stone. Tan bailable es la canción que sus sencillos pasos, que harían bailar al más arrítmico, son otro de los motivos de su éxito. La mismísima Rosalía, otra experta en fusionar flamenco y pop, parecía mostrarle el baile a su entonces pareja, Emilio Sakraya, por las calles de Barcelona. “Aserejé no intenta ser cool, y quizá ahí esté buena parte de la magia. Es tan poco consciente de sí misma, tan disfrutona y tan ajena a cualquier pretensión de trascender que, al final, consigue seguir siendo cool más de veinte años después”, sentencia Laura Estudillo. Y por eso, en 2026, el mundo sigue poseído por el ritmo ragatanga.