03/09/2026 00:11 Actualizado 03/09/2026 01:31 Síguenos en Google0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialUn informe de la Policía Nacional puso ayer en entredicho el relato oficial del Gobierno sobre la participación de Marruecos en la invasión sufrida en Ceuta a finales de julio. “No hay ninguna información de las fuerzas de seguridad del Estado, del CNI, ni de ningún centro de inteligencia que alumbre alguna duda sobre la participación, de una u otra forma, de las autoridades marroquíes”, afirmó el presidente en los micrófonos de la cadena Ser el pasado lunes de forma quizás demasiado tajante.El informe policial que se dio a conocer ayer –oportunamente 24 horas antes de la intervención de Pedro Sánchez hoy en el Con­greso de los Diputados– revela que hubo una “total permisividad” de los gendarmes marroquíes, que no realizaron “ninguna tentativa seria de tratar de reducir, dispersar o alejar” a los migrantes que iban llegando a la frontera. Al conocer la existencia de este do­cumento, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, hizo pública una carta dirigida a su propio director general de la Policía­ en la que le pedía que aclarase con más precisión la vincu­lación del Gobierno­ de Marruecos con el asalto, al tiempo que lamentaba no haber tenido conocimiento previo de este informe.Un instante del asalto a CeutaReduan Dris / EFELas imágenes que aporta el dossier –mayoritariamente vídeos que corrían por las redes sociales durante los días del asalto– corroboran la pasividad de algunos agentes. El único argumento al que se agarraba ayer el Gobierno es que el informe no podía atribuir directamente la organización del asalto a las autoridades marroquíes. Pero el golpe de efecto del informe policial ya estaba dado. Y se sumaba­ a los errores de descoordinación de los diferentes servicios de inteligencia, que no supieron detectar el asalto de más de 70.000 personas en la frontera.Lee tambiénComo escribíamos ayer, la dependencia que hoy tiene España de Marruecos para poder expulsar a parte de los migrantes que siguen en Ceuta y evitar que entren más obliga al Gobierno a ser muy prudente en sus críticas a Rabat. Pero esto se traduce en un desgaste de la credibilidad del discurso del Ejecutivo. Sánchez tiene hoy la oportunidad de exponer la cruda realidad o seguir con eufemismos para no ofender al vecino marroquí.Director de La Vanguardia desde marzo de 2020. Ha trabajado como redactor en las secciones de Política, Sociedad y Ciudades de La Vanguardia, donde entró en 1992