La captura del crustáceo invasor dejó de quemarse y ahora se cocina al vapor, se congela y se envía para su procesamiento, en una reconversión que busca sostener la actividad (Imagen Ilustrativa Infobae)Durante dos años, los pescadores del delta del río Po, al sur de Venecia, quemaron casi toda la captura de cangrejo azul del Atlántico que sacaban de las lagunas. El crustáceo invasor devastó los criaderos de almeja de Manila y colapsó una industria italiana que durante décadas sostuvo a cientos de familias en Véneto y Emilia-Romaña. Ahora, el mismo animal empieza a convertirse en una fuente de ingresos, según informó la agencia Associated Press (AP).El Consorcio de Cooperativas Pesqueras de Polesine registró una caída del 75% en sus ingresos entre 2024 y 2025, que se redujeron a 15 millones de euros (USD 17 millones). El número de socios activos bajó de 1.500 a 850. Los pescadores respondieron con un giro de estrategia: en lugar de destruir lo que capturaban, salieron a buscarle mercado fuera de Italia.PUBLICIDADLa industria pesquera de Italia transforma la plaga del cangrejo azul en un producto de exportación tras el colapso de la producción de almejas en el delta del Po (Imagen Ilustrativa Infobae)Frente al avance del crustáceo, el gobierno italiano lanzó en 2024 un programa de erradicación. Durante dos años, el Estado financió la captura e incineración de casi 2,3 millones de kilos de cangrejos en las lagunas de Scardovari, Sacca di Goro y Orbetello, en la Toscana. El programa fue luego archivado.“Necesitábamos cambiar de estrategia y crear una oportunidad a partir de este desastre”, dijo Paolo Mancin, presidente del consorcio, en declaraciones recogidas por AP. Los números ilustran la magnitud del problema: entre 2022 y 2024, las capturas de cangrejo azul en el delta del Po crecieron un 900%, de unas 200 toneladas a 2.000. El daño fue paralelo: la producción de almejas en la laguna de Scardovari se desplomó de 4.800 toneladas anuales a apenas 340 desde 2023.PUBLICIDADLas capturas del cangrejo azul en el delta del Po crecen un 900% entre 2022 y 2024 (Imagen ilustrativa Infobae)El consorcio se asoció con Taprobane Seafoods, empresa procesadora y exportadora de mariscos con sede en Sri Lanka. Los pescadores capturan el cangrejo cada mañana —entre 100 y 150 kilos por cargamento—, lo entregan al consorcio y el producto se cocina al vapor, se congela y se envía a Sri Lanka. Allí, trabajadores locales extraen la carne a mano y la procesan en distintos formatos: carne de pinza, carne mixta y filete.La mayor parte de esa producción se destina a mercados internacionales, y solo una fracción mínima regresa a Italia. Enrico Caterino, comisionado extraordinario del gobierno para la emergencia del cangrejo azul, confirmó que el plan estatal de erradicación quedó suspendido.PUBLICIDADTaprobane, por su parte, proyecta una expansión en el mercado minorista italiano y europeo. El pescador de segunda generación Federico Zago, que trabaja desde una cabaña tradicional sobre pilotes en la laguna de Scardovari, es uno de los que hoy llena sus jaulas de cangrejos en lugar de almejas.El crustáceo se paga a 1,30 euros por kilo frente a los 10 euros del molusco que llegó a aportar el 90% de los ingresos
Cómo una especie invasora que arruinó a los pescadores italianos se convirtió en un negocio millonario
La caída de la industria de la almeja en las lagunas del río Po abrió paso a una estrategia inesperada. Un acuerdo internacional le permitió al sector encontrar un mercado para lo que antes era motivo de pérdidas








