Más contenidoEl programa beneficia a 350.000 alumnos en las 20 localidades de la ciudadCada día, los servicios de alimentación llegan a 580 sedes educativas de Bogotá. Foto: Compensar02.09.2026 09:58 Actualizado: 02.09.2026 09:58
La alimentación escolar es uno de los componentes de las políticas públicas que contribuyen a favorecer el acceso, la permanencia y las condiciones de aprendizaje de los estudiantes de las diferentes instituciones educativas del país.En Bogotá, la prestación de este servicio ha evolucionado durante más de 2 décadas para adaptarse a las características de una ciudad cada vez más diversa. Actualmente, cerca de 350.000 estudiantes reciben este beneficio, una cobertura que ha convertido al programa de la capital en un referente para otras regiones del país.En este proceso, Compensar ha tenido una participación sostenida durante 22 años como operador del Programa de Alimentación Escolar en Bogotá (PAE). Dentro del convenio de asociación, la entidad está a cargo del Servicio Integral de Desayunos y Almuerzos Escolares (SIDAE), que contempla la operación de comida caliente en 238 comedores y el suministro de comida caliente transportada para instituciones que no cuentan con la infraestructura de comedor escolar.La operación que comenzó en 2004 con cerca de 600 estudiantes del Colegio Rodrigo Lara Bonilla ha ampliado progresivamente su cobertura. Hoy está presente en 580 sedes educativas de las 20 localidades de Bogotá y atiende aproximadamente a 350.000 beneficiarios.“Ha sido un reto importante y una satisfacción enorme. Estos 22 años han sido posibles gracias a la construcción colectiva con la Secretaría de Educación del Distrito. Actualmente, la operación beneficia a 580 sedes educativas diariamente y entrega alrededor de 350.000 servicios entre desayunos, almuerzos y complementos nutricionales”, aseguró Claudia Rodríguez, coordinadora del programa por parte de Compensar.Este programa también es un importante generador de empleo. Más de 3.800 colaboradores de Compensar están vinculados de manera directa en diferentes procesos, con el fin de asegurar que los alimentos lleguen con las características de sabor, temperatura y calidad a cada uno de los estudiantes. La cobertura también incorpora realidades diferentes dentro de la capital del país. Por ejemplo, en Sumapaz, la localidad más extensa de la capital y con una condición completamente rural, cerca de 600 estudiantes reciben desayuno y almuerzo. Allí funcionan 23 comedores en instituciones con características muy diversas: algunas tienen apenas cinco estudiantes, mientras otras atienden hasta 250.Una operación que exige precisiónDetrás de cada ración que llega a un estudiante hay una cadena que comprende planeación, seguimiento, verificación y distribución. Uno de los mayores desafíos consiste en coordinar el ciclo de menús definido por la Secretaría de Educación del Distrito en más de 238 comedores y puntos de atención, además de responder a las exigencias propias de una operación de gran escala.“Tenemos estándares técnicos, como tiempo y temperaturas, que no son negociables. Siempre debemos estar dispuestos a buscar la forma de hacer las cosas, resolver y contar con los aliados necesarios para lograrlo”, afirmó Rodríguez.El abastecimiento es otro de los componentes esenciales. Actualmente, la operación trabaja con más de 100 proveedores de materias primas y realiza compras que representan, en promedio, 1.500 toneladas de alimentos cada mes.El modelo también ha tenido que responder a las particularidades de las instituciones que no tienen el espacio suficiente para preparar los alimentos. De los 238 comedores, 70 cuentan con las condiciones para producir alimentos adicionales y transportarlos posteriormente a sedes que no disponen de comedor. En este punto se encuentra uno de los hitos más representativos de los 22 años de operación: el servicio de comida caliente transportada, respaldado por una planta centralizada que despacha cerca de 18.000 almuerzos diarios.Esta apuesta permitió además, desde el año pasado, comenzar con la entrega de cenas para estudiantes de la jornada nocturna. “Esta alternativa ha tenido una gran acogida entre estudiantes de diferentes edades, incluidos jóvenes y personas mayores”, añadió Rodríguez.Más allá de la entrega de alimentosEl alcance del Programa de Alimentación Escolar de Bogotá no se limita al suministro diario de raciones. “Cuando se creó, uno de sus objetivos centrales era contribuir al acceso y la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo. Hoy, este propósito se ha ampliado hacia tres grandes objetivos: favorecer la cobertura, contribuir al acceso a una educación de calidad y garantizar una alimentación sana, segura y disponible para los estudiantes”, dijo Rodríguez.Desde esta perspectiva, la alimentación escolar forma parte de una estrategia de bienestar que involucra diferentes actores y dimensiones. En el caso de Compensar, esta visión está vinculada con el propósito de consolidarse como una plataforma de bienestar integral, que plantea la articulación de servicios y redes para atender las necesidades de distintas comunidades.Por eso, el programa incorpora componentes pedagógicos, nutricionales y ambientales, con acciones dirigidas a estudiantes, padres de familia y docentes. A través de actividades lúdicas y espacios formativos adaptados a los diferentes ciclos educativos, se busca promover una alimentación adecuada y fortalecer hábitos de vida saludables.Según Rodríguez, incluir la dimensión pedagógica como eje transversal ha contribuido a consolidar prácticas informadas y sostenibles en los hogares, las escuelas y las comunidades. También ha permitido aportar al fortalecimiento de la Política Pública de Seguridad Alimentaria entre los beneficiarios del Programa de Alimentación Escolar de Bogotá.Compensar destaca que el éxito de la alianza ha sido la confianza entre las instituciones. A esto se une el trabajo coordinado con los proveedores y las ganas de derribar los obstáculos que se presentan en el camino. “Para nosotros, el éxito ha sido la voluntad de las partes, de querer hacer, apostar y confiar como aliados que somos. Esa voluntad permite construir, resolver y llegarles a los estudiantes con un servicio de alimentación de la mejor calidad”, concluyó Rodríguez. Sigue toda la información de Más Contenido en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







