NoticiaEl dato adquiere mayor dimensión cuando se pone en perspectiva que, en 2025, el programa apenas alcanzaba a cerca de 48.000 estudiantes.PAE Atlántico. Foto: Gobernación del Atlántico28.05.2026 12:30 Actualizado: 28.05.2026 12:30

En apenas un año, el Atlántico pasó de tener un Programa de Alimentación Escolar con cobertura parcial a alcanzar la universalidad. Hoy, prácticamente todos los estudiantes matriculados en instituciones oficiales del departamento reciben algún tipo de ración alimentaria, en un positivo salto estadístico, operativo y social. LEA TAMBIÉN A corte de mayo de 2026, el PAE beneficia a 98.787 niños, niñas y jóvenes de una matrícula oficial de 99.102; en términos prácticos, esto significa cobertura total. Pero el dato adquiere mayor dimensión cuando se pone en perspectiva que, en 2025, el programa apenas alcanzaba a cerca de 48.000 estudiantes.Ese salto, concentrado principalmente en los 20 municipios no certificados del departamento, permitió duplicar el alcance del programa en menos de doce meses, cerrando una brecha histórica en territorios donde el acceso a la alimentación escolar había sido irregular o limitado.Más recursos y más presión sobre el sistemaDetrás del crecimiento hay un aumento significativo en la inversión. Para 2026, el PAE en el Atlántico suma $115.604 millones, una cifra que representa un incremento del 82,8 % frente a 2022.PAE Atlántico. Foto:Gobernación del AtlánticoNo se trata únicamente de recursos nacionales. El departamento aumentó su propio aporte, destinando $13.287 millones de recursos propios, superando incluso lo asignado en 2025. Es un gesto que refleja la decisión política de sostener el programa desde lo territorial.Ese músculo presupuestal permitió no solo ampliar cobertura, sino también sostener un cambio que venía gestándose desde hace varios años.Menos paquetes, más comida calienteDurante años, el PAE en distintas regiones del país fue cuestionado por la calidad de los alimentos, la logística y la dependencia de productos industrializados.PAE Atlántico. Foto:Gobernación del AtlánticoEn el Atlántico, ese modelo comenzó a desmontarse. La apuesta ahora está centrada en la preparación de alimentos directamente en las instituciones educativas. Es decir, menos paquetes procesados y más raciones cocinadas en sitio.El cambio parece menor, pero implica adecuación de cocinas, instalación de comedores, contratación de manipuladoras de alimentos y mejoras en la cadena de abastecimiento.En instituciones como la Técnica Villa Olímpica de Galapa, más de 1.500 estudiantes reciben diariamente raciones preparadas dentro del mismo colegio.Ese giro también se extiende a la zona rural, donde el reto no es solo cocinar, sino garantizar que los alimentos lleguen en condiciones adecuadas. En municipios como Malambo, incluso se ha implementado el transporte en caliente, una logística más exigente pero que apunta a mejorar la calidad del servicio.Cobertura total y universalAunque la cifra global habla de universalidad, el comportamiento por municipios muestra matices. Localidades como Campo de la Cruz, Polonuevo y Santa Lucía superan el 99 % de cobertura, mientras que otras, como Santo Tomás, se mantienen ligeramente por debajo.PAE Atlántico. Foto:Gobernación del AtlánticoEl programa también ha ampliado su alcance en poblaciones históricamente rezagadas. El 22,4 % de los beneficiarios pertenece a zonas rurales, y más de 12.500 estudiantes con pertenencia étnica —principalmente comunidades afrodescendientes e indígenas— están incluidos dentro del esquema de alimentación.Ese componente diferencial, aunque todavía en desarrollo, marca una línea importante: la cobertura dejó de ser solo un número total y empieza a medirse también por su distribución.Más allá de la infraestructura, la logística o el volumen de recursos, el impacto del PAE suele medirse en variables menos visibles, pero determinantes como la asistencia, permanencia escolar y rendimiento académico.Rectores, padres de familia y estudiantes coinciden en que la comida en el colegio influye directamente en la permanencia en las aulas. No como un incentivo menor, sino como una condición básica.En contextos donde muchas familias enfrentan dificultades económicas, la ración escolar deja de ser un complemento y se convierte en una garantía diaria. Eso, en la práctica, reduce el ausentismo y hace menos probable la deserción.La percepción es compartida por los estudiantes. Para muchos, el comedor escolar es ahora una extensión natural de la jornada académica. Ir a clases ya no implica resolver o dejar a la deriva por fuera el tema de la alimentación.El reto es sostener lo que ya se logróAlcanzar el 100 % de cobertura es un punto de llegada, pero también una presión nueva. El desafío ya no es expandir el programa, sino sostenerlo en el tiempo sin que se deteriore en calidad, oportunidad o transparencia.PAE Atlántico. Foto:Gobernación del AtlánticoLa historia reciente del PAE en Colombia ha estado atravesada por escándalos de contratación, problemas de ejecución y fallas en la supervisión. En ese sentido, el tamaño que hoy alcanza el programa en el Atlántico obliga a reforzar los mecanismos de control.También queda abierta la discusión sobre la sostenibilidad fiscal. El crecimiento del programa depende de una combinación de recursos nacionales, regalías y aportes territoriales que deberán mantenerse en los próximos años si se quiere evitar retrocesos. LEA TAMBIÉN Por ahora, el balance celebra lo que hace un año era un programa con cobertura parcial, hoy funciona como una red casi total que llega a los colegios del departamentoTambién te podría interesar:#ElTiempo #NoticiasColombia #ÚltimaHora Foto:EL TIEMPO Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.