Imagen del río Atrato, en el Chocó. Imagen de referencia.Foto: El Espectador - José VargasResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00En 2025, cerca de 12 millones de colombianos vivieron en condiciones de inseguridad alimentaria moderada o grave (sin acceso regular a alimentos de calidad, cantidad o variedad suficiente).Eso representa el 22,8 % de la población, una reducción frente al 27,6 % de 2024. En términos absolutos, 2,36 millones de personas salieron de esa condición en un año. Así lo muestran los datos del DANE, en la medición que realiza en conjunto con la FAO.“El 2025 fue un muy buen año para el país en la reducción de la incidencia de la inseguridad alimentaria. Hasta 2024 fue muy difícil que se moviera el indicador más grave y en este 2025 finalmente se logra una caída en los tres dominios”, señaló Piedad Urdinola Contreras, directora del DANE.Sin embargo, ese avance no llegó igual a todo el territorio. Mientras San Andrés registró la mayor caída en el país en inseguridad alimentaria, el Chocó hizo el camino contrario y tuvo el peor deterioro registrado.Puede interesarle: Cede el hambre en Colombia: ¿qué hay y qué falta para asegurar el derecho a la alimentación?El mapa del hambreAl revisar los datos por departamento, Chocó encabeza la lista con 56,8 % de inseguridad alimentaria moderada o grave, seguido de Sucre (50,1 %) y La Guajira (47,8 %). En el otro extremo, San Andrés (5,2 %), Caldas (9,2 %) y Bogotá (9,6 %) registraron los niveles más bajos. La brecha entre el mejor y el peor departamento supera los 50 puntos porcentuales.La mayoría de los departamentos mejoró. Las caídas más significativas, además de San Andrés, se dieron en Vaupés (de 46,1 % a 22,3 %), Casanare (de 34,4 % a 17,5 %) y Guainía (de 37,5 % a 22,6 %). Sin embargo, algunos territorios fueron contracorriente: Huila subió 4,8 puntos, Magdalena 4 y Cauca 3,4.El caso de San Andrés merece atención particular. El archipiélago venía de 31,8 % en 2024 y llegó a 5,2 % en 2025, la mayor reducción del país. El DANE atribuye esa caída a la mejor situación económica de sus habitantes, impulsada por el aumento del turismo y la realización de ferias de empleo.Chocó, el deterioro más graveEn un año, el Chocó pasó de ser un departamento con cifras preocupantes a registrar el peor indicador del país: 56,8 % de sus hogares en inseguridad alimentaria, un salto de 20,5 puntos porcentuales frente a 2024. En inseguridad grave —la del hambre real— el dato saltó de 6,4 % a 17,9 %.El DANE identifica una combinación de factores detrás del colapso: los controles a la minería ilegal afectaron a la población que dependía de esa actividad; el invierno recrudeció en varios municipios, dañando cultivos y reduciendo la pesca; la violencia entre actores ilegales interrumpió la movilidad fluvial —principal vía de transporte de alimentos en la región—; y el recorte de algunos subsidios del gobierno nacional agravó el panorama.“Fue un año muy difícil para el Chocó. Las condiciones que tuvimos de orden público se reflejan en el hambre. El grueso de los problemas en este tema no es que no tengamos la capacidad, como humanidad, de producir alimentos para todo el mundo, la tenemos. El problema es la distribución, ¿cómo hacemos para que les llegue eficientemente a todas las personas? Allí los conflictos, las guerras o una pandemia son los que dificultan el acceso a la comida y eso es lo que nos muestra Chocó”, explicó Urdinola.Sucre y La Guajira, donde el hambre no cedeSucre y La Guajira llevan años en los primeros puestos del ranking de inseguridad alimentaria moderada o grave. En 2025, Sucre empeoró levemente, de 49,5 % a 50,1 %. La Guajira bajó de 52,4 % a 47,8 %, aunque sigue entre los territorios más críticos del país. Ambos comparten una característica estructural: alta ruralidad, economías frágiles y fuerte dependencia de subsidios estatales.El informe presentado esta semana por el DANE también confirma que vivir en una ciudad no garantiza necesariamente el acceso a la comida. En zonas urbanas, la inseguridad alimentaria moderada o grave fue de 18,1 % en 2025; en centros poblados y rural disperso, de 31,4 %. Urdinola reconoció que esa brecha “es una generalidad para todos los indicadores de calidad de vida”, aunque destacó que la reducción en el campo también fue significativa este año.Los datos hacen parte de la cuarta medición de la Escala de Experiencia de Inseguridad Alimentaria (FIES), que el DANE aplica desde 2022 en conjunto con la FAO para medir los avances del país hacia el Objetivo de Desarrollo Sostenible de Hambre Cero a 2030.💰📈💱 ¿Ya se enteró de las últimas noticias económicas? Lo invitamos a verlas en El Espectador.Conoce másTemas recomendados: