Planear una cosa tras otra, llamar a alguien para quedar, organizar y llenar de actividades los fines de semana, incluso sentir una leve ansiedad en cuanto no tenemos nada que hacer ni adónde ir. Muchas veces nos encontramos buscando hacer cualquier cosa, menos estar solos. Estar ocupado y con gente es una insignia para muchas personas; ser productivo es parte de su personalidad. Pero, para otras muchas, tener unos minutos de soledad es una necesidad. Ante la sobrecarga de actividades y la sobreestimulación está la opción de estar solo, algo que a la mayoría no nos han enseñado, pero que muchas personas sí anhelan.

La importancia de aprender a estar a solas

“La soledad elegida no es un lujo ni un capricho: es casi una necesidad de higiene mental, entendiendo como soledad la capacidad de estar a solas con uno mismo sin estimulación”, afirma Ana Aizpun, psicóloga, que destaca que es importante hacer una distinción entre la soledad elegida y la no deseada.

Y sí, hay personas a las que les gusta tener un tiempo para estar solas, incluso les encanta. Lo aprecian porque les ofrece la oportunidad de recargar energías después de estar un tiempo rodeadas de gente. A otras, les brinda la libertad de explorar sus intereses sin distracciones. Disfrutar de tiempo a solas puede ser además una forma valiosa de conectar con uno mismo y cuidar nuestro bienestar.