Para algunas personas, una tarde sin planes, mensajes o compañía puede resultar incómoda. Apenas aparece un momento de silencio surge la necesidad de buscar estímulos, revisar el teléfono o contactar a alguien.Sin embargo, otras parecen desenvolverse con naturalidad en esos espacios. Pueden leer, escuchar música, caminar, dedicarse a un hobby o simplemente disfrutar de unas horas a solas sin sentir que les falta algo.Durante mucho tiempo se pensó que esa diferencia dependía únicamente de la personalidad. Pero la psicología comenzó a observar que detrás de esa comodidad con la soledad elegida existe una habilidad emocional específica que puede desarrollarse con la práctica.Estar solo no es lo mismo que sentirse soloUno de los hallazgos más consistentes en psicología es que la soledad y el hecho de estar solo no son sinónimos.Los investigadores Christopher Long y James Averill estudiaron durante años las experiencias de soledad elegida y observaron que muchas personas describían esos momentos como positivos, asociados a la creatividad, la reflexión personal y el descanso mental.Desde esta perspectiva, pasar tiempo a solas no implica necesariamente aislamiento emocional. La diferencia suele estar en cómo se vive esa experiencia. Mientras la soledad involuntaria puede generar malestar, el tiempo elegido para uno mismo puede convertirse en una experiencia satisfactoria y enriquecedora.Dos personas pueden encontrarse exactamente en la misma situación -una tarde sin compañía ni compromisos sociales- y experimentarla de maneras completamente distintas. Una puede sentirse aislada y otra profundamente cómoda.Esa diferencia es tan relevante que investigaciones recientes comenzaron a hablar de un concepto específico: la "soledad positiva".Un estudio publicado en 2024 en la revista Behavioral Sciences analizó a más de mil adultos de entre 50 y 87 años y examinó esta capacidad, definida como la posibilidad de disfrutar momentos a solas sin experimentar sentimientos de aislamiento o abandono.Los investigadores observaron que la soledad positiva puede funcionar como un recurso psicológico valioso en la segunda mitad de la vida y ayudar a las personas a aprovechar mejor sus fortalezas personales. El trabajo también sugiere que aprender a estar a solas de manera satisfactoria no implica desconectarse de los demás, sino desarrollar una relación más cómoda con la propia compañía.Una habilidad que muchas personas practicaron durante la infanciaLos especialistas sostienen que la capacidad de estar a solas suele construirse a partir de experiencias repetidas.Durante gran parte del siglo XX era relativamente habitual que los niños pasaran tiempo jugando solos, leyendo, dibujando, explorando sus intereses o buscando formas de entretenerse sin supervisión constante.Ese tipo de experiencias permitía desarrollar habilidades como:Tolerar momentos de aburrimiento sin buscar gratificación inmediata.Crear actividades propias sin depender de otros.Desarrollar intereses personales duraderos.Aprender a convivir con los propios pensamientos.Sentirse cómodos en espacios de autonomía.Esto no significa que las generaciones anteriores hayan sido mejores o más fuertes. Pero sí tuvieron más oportunidades de practicar una capacidad que hoy muchas veces queda desplazada por la hiperconectividad y la disponibilidad permanente de estímulos.La buena noticia: todavía puede desarrollarseEl pediatra y psicoanalista Donald Winnicott consideraba que la capacidad para estar solo era uno de los signos más importantes de madurez emocional.Según su planteo, una persona psicológicamente sana puede permanecer sola sin sentirse abandonada ni amenazada, porque desarrolló una sensación interna de seguridad y estabilidad.Las investigaciones actuales parecen ir en una dirección similar. La psicóloga Thuy-vy Nguyen, especialista en el estudio de la soledad elegida, sostiene que disfrutar del tiempo a solas no depende únicamente de ser introvertido o extrovertido. También intervienen habilidades de regulación emocional que pueden fortalecerse a lo largo de la vida.Por eso los especialistas recomiendan recuperar pequeños espacios de tiempo sin estímulos constantes: leer, caminar, escribir, cocinar o simplemente permanecer un rato sin recurrir automáticamente al teléfono.La idea no es aislarse ni renunciar a los vínculos. Las relaciones sociales siguen siendo fundamentales para el bienestar psicológico.Pero aprender a disfrutar de la propia compañía también puede convertirse en una fuente de equilibrio emocional. Porque una cosa es sentirse solo y otra muy distinta es descubrir que se puede pasar una tarde entera con uno mismo sin que eso se transforme en soledad.
La psicología dice que existe una habilidad silenciosa que poseen muchas personas que crecieron sin compañía y es la capacidad de estar a solas durante toda una tarde sin que esto derive en soledad
Lejos de ser aislamiento, especialistas consideran que disfrutar del tiempo a solas es una habilidad emocional que puede desarrollarse incluso en la adultez.












