La relación entre videojuegos y salud mental adolescente suele aparecer asociada a advertencias: exceso de pantallas, aislamiento, problemas de sueño o conductas problemáticas. Pero un estudio publicado en la revista científica JAMA Network Open propone mirar también la otra cara de esa moneda. Investigadores de la Universidad de Dartmouth comprobaron que un videojuego especialmente diseñado para hacer prevención logró reducir, en forma modesta pero persistente, los síntomas depresivos de adolescentes hasta un año después de utilizarlo. El protagonista se llama PlaySmart y no es un videojuego comercial reconvertido en terapia. Fue desarrollado por especialistas del laboratorio play2PREVENT de la Geisel School of Medicine de Dartmouth y utiliza situaciones inspiradas en experiencias reales de jóvenes. Allí los jugadores deben tomar decisiones, reconocer señales de malestar emocional, enfrentar presiones de pares y aprender cuándo y cómo recurrir a un adulto o pedir ayuda profesional. Para ponerlo a prueba, los investigadores reclutaron a 532 estudiantes secundarios de entre 16 y 19 años, provenientes de 15 programas escolares de salud de Connecticut.

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