0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialA falta de información oficial, el reciente viaje que el director de la CIA, John Ratcliffe, ha efectuado a Moscú ha sido interpretado por medios estadounidenses –interpretación desmentida sin embargo por ambos países– como una advertencia de EE.UU. a Rusia sobre un eventual ataque del Kremlin contra miembros de la OTAN, en especial los ubicados junto a la frontera rusa.Una advertencia que no carecería de justificación, habida cuenta de los numerosos ejemplos de guerra híbrida rusa que Europa está sufriendo desde hace ya muchos meses, y del temor a una escalada de este tipo de actuaciones que pueda acabar desembocando en una guerra real. Un último ejemplo de esta estrategia de intimidación ha sido la interceptación por cazas polacos de un avión de reconocimiento ruso sobre el mar Báltico. Y la noche del lunes al martes, dos cazas F-18 españoles del despliegue de la OTAN en Rumanía despegaron por la presencia de drones cerca de la frontera con Ucrania, que finalmente no penetraron en el espacio aéreo rumano.Con anterioridad han sido otras violaciones del espacio aéreo, el uso de drones, ciberataques, fake news y amenazas a países europeos por su apoyo a Ucrania o para desestabilizar el continente. El presidente Sánchez señaló el lunes a Rusia como país implicado en difundir información errónea sobre Ceuta y ayer Moscú pidió a España pruebas de su supuesta participación.Alemania acusa a Rusia del ataque fallido con drones en el aeropuerto de LeipzigEl Gobierno alemán anunció ayer que los servicios de inteligencia rusos estuvieron detrás del intento de ataque con drones contra un avión de carga ucraniano en el aeropuerto de Leipzig/Halle a principios de agosto. Los operarios del aeropuerto encontraron un dron cargado de explosivos y un detonador en las instalaciones. El ministro del Interior responsabilizó a los servicios de espionaje rusos y afirmó que este incidente muestra el modelo de las operaciones rusas en Europa. En paralelo, el Ministerio de Exteriores germano ordenó el cierre del consulado ruso en Bonn y del centro cultural ruso en Berlín, medidas que previsiblemente tendrán una respuesta similar por Moscú. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresaron su total solidaridad con Alemania y hoy se reunirán para analizar la situación. Rutte afirmó que la Alianza defenderá a sus miembros contra todo ataque híbrido ruso.Los servicios de inteligencia europeos llevan tiempo vigilando lo que describen como incidentes de sabotaje ruso en Europa, cuyo objetivo es debilitar la unidad de la OTAN y la voluntad de sus estados miembros de apoyar a Ucrania contra la agresión rusa. En este escenario geopolítico, y paralizado prácticamente el avance ruso en Ucrania, el líder del Kremlin parece haber apostado claramente, por un lado, por un incremento de los ataques aéreos contra ciudades e infraestructuras de ese país, aprovechando que Kyiv carece de defensas antiaéreas para abatir los misiles balísticos rusos y ahora los drones propulsados por reactores, y por otro lado, por tensar todavía más la guerra híbrida con Europa para llevar al límite la cohesión occidental.Los servicios de inteligencia estadounidenses no descartan desde operaciones encubiertas hasta una incursión limitada contra un aliado en el 2029, o que Moscú ataque las rutas de suministro de Europa a Ucrania. El peligro radica en que esta campaña rusa de sabotajes y guerra híbrida pueda provocar un peligroso error de cálculo que se traduzca en una escalada accidental entre Rusia y la OTAN.La OTAN reafirma que defenderá a sus miembros contra todo ataque híbrido rusoEn suelo ucraniano, el número de bajas rusas es altísimo y la posibilidad de una movilización­ de 300.000 soldados más–que Moscú desmiente– para saturar las defensas ucranianas está provocando que miles de jóvenes rusos crucen la frontera para huir del reclutamiento. Putin sabe que no ganará esta guerra, pero nunca lo admitirá y tiene muy claro que no puede dar marcha atrás. Cualquier paso en esa dirección sería interpretado como una derrota y un fracaso, algo que no se puede permitir, porque le va en ello mantenerse en el poder. Por eso la salida pasa por subir la apuesta. El líder del Kremlin ve como la sociedad rusa ya no contempla la guerra como algo lejano sino que le afecta en su vida diaria, sea por los ataques ucranianos a refinerías, lo que les deja sin combustible, o por la destrucción de almacenes de Wildberries, el mayor gigante del comercio electrónico de Rusia, lo que afecta a la economía y al comercio.Rusia celebra este mes elecciones legislativas, una farsa democrática para que el partido oficialista de Putin, Rusia Unida, revalide su control de la Duma. No hay partidos contrarios a la guerra, por lo que solo el porcentaje de participación podría dar una idea sobre el nivel de descontento y de fatiga de la población con el actual estado de las cosas en el país.