Por Claudia Dupeirón |
La Habana (EFE).- «¿Cuántos días llevas sin agua?», le pregunta una jubilada habanera a otra en un mercado de La Habana Vieja.
Bastan unos segundos de conversación para que le responda con otra pregunta: «¿Pudiste comprar aceite?».
Estos nuevos temas no significan que no exista la crisis energética, que sigue en el centro de las inquietudes de los cubanos, pero cada día ven cómo se añaden problemas como el acceso al agua, el gas, el transporte y los elevados precios de los alimentos.
“Estamos mal, es una cosa que estamos mal en casi en todos los sentidos: en higiene, en los precios”, recalca a EFE, Francisco López, un habanero que se queja de cómo su jubilación de 4.000 pesos (33 dólares al cambio formal, pero 6 dólares en el informal) no le alcanza ni para comprar una botella de aceite para cocinar, cuyo valor ha llegado hasta los 5.000 pesos en algunas tiendas privadas.








