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La reacción más benevolente frente al panorama fiscal presentado por el nuevo gobierno es que se trata de una “sorpresa” —no precisamente positiva—. El Gobierno presentó un proyecto de Presupuesto General de la Nación (PGN) que supera en cerca de tres puntos del PIB al radicado por el gobierno Petro; se anunció que no habrá convergencia a la regla fiscal en el cuatrienio —tal como fue diseñada y defendida en el pasado—, y se proyecta que, luego de un ajuste fiscal, la deuda neta del Gobierno Nacional Central que heredará el próximo gobierno (2030) sería de 65 % del PIB —aún peor que los resultados del gobierno Duque y Petro en 2022 y 2026, respectivamente—.

Si estos mismos mensajes se hubieran dado hace un mes, la tolerancia habría sino nula. El gobierno De la Espriella, sin embargo, aprovecha lo subestimado de manera insensata por el gobierno Petro en sus últimos tres años de gobierno: la confianza y el respaldo de los grupos económicos. Veremos la duración de la paciencia.