El asfalto de Palermo todavía conserva las marcas de los neumáticos de Franco Colapinto, pero el verdadero impacto de su exhibición no se midió en ruido, sino en peso político. El furor por el joven piloto encendió la mecha de un sueño que llevaba 28 años apagado y puso al Gobierno a trabajar a toda máquina para intentar repatriar a la Fórmula 1. Lo que hasta hace poco parecía una utopía para los fanáticos, hoy se transformó en un objetivo claro que busca seducir a las grandes ligas del automovilismo mundial. El presidente Javier Milei aprovechó la apertura del Congreso Americano de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) en Buenos Aires para dejar claras sus intenciones. Frente a la cúpula directiva del organismo, el mandatario aseguró que el país recuperó la seriedad y las condiciones económicas que exigen este tipo de competencias internacionales. "Queremos ver a Colapinto en el país", lanzó sin vueltas desde el atril, invitando a los presentes a apostar por un evento de clase mundial que no pisa suelo nacional de manera oficial desde 1998.
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