¿Alguna vez has notado arenilla o un cuerpo extraño en los ojos que te dificulta mantenerlos abiertos? A veces se suma escozor, quemazón o visión borrosa tras un rato de pantalla, ya sea el móvil o el ordenador. Estos son los síntomas más habituales del síndrome del ojo seco, una enfermedad crónica causada por un trastorno de la película lagrimal que, según las estimaciones, afecta a unos 100 millones de personas en el mundo. No tiene cura definitiva, pero sí puede controlarse con un tratamiento adecuado y algunos cambios en la rutina diaria.

Detrás de estas molestias hay una explicación clínica: el síndrome del ojo seco provoca inflamación de la superficie ocular y alteraciones neurosensoriales que pueden sumar otros síntomas como la sequedad y ojos llorosos.

Los testimonios de quienes conviven con la enfermedad ilustran bien su impacto. “Al principio del ojo seco tenía como picor en los ojos, sensación de arenilla, tenía ganas de rascarme los ojos, me molestaba muchísimo la luz. Con el tiempo, cuando se fue complicando, se generaron fisuras dentro de los ojos, se me inflamaron mucho los párpados”, explica Annabel, paciente del Hospital Clínic Barcelona. Susanna, otra paciente del hospital, lo describe como “muchísima irritación, sensación de arenilla, como si tuviera pequeños garbancitos, pequeños montoncitos de arenilla”.