Cuando a mediados de junio Roberto celebraba los buenos resultados en su prueba de selectividad, todavía a cientos de kilómetros de la Facultad de Sociología y Políticas de la Universidad Complutense en Somosaguas, no era consciente de que la Comunidad de Madrid ultimaba una medida que le iba a complicar la nueva etapa a punto de comenzar.

Este estudiante de Relaciones Internacionales, andaluz de apenas 17 años, se ha encontrado con un inesperado contratiempo económico en sus cuentas (y en la de sus padres): no puede acceder al abono joven ni a ningún título de transporte personal, salvo que se empadrone en una ciudad a la que acaba de llegar. Una medida anunciada antes del verano por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso que afecta a miles de personas migrantes, tanto nacionales como de otros países. Entre ellos, miles estudiantes que ahora empiezan a llegar a la región.

“La verdad es que es un poco lío. No sé muy bien lo que estoy perdiendo porque todavía no me ubico ni en cómo funciona el propio Metro, pero grupos de WhatsApp han comentado que ahora vamos a tener que pagar bastante más por el transporte. También que antes te podías mover lo que quisieras y eso de los viajes infinitos se nos va a acabar”, cuenta Roberto en conversación con Somos Madrid.