Decía Hansi Flick en la previa que no se puede sonreír todos los días. Pero el barcelonismo no hace otra cosa desde que empezó la Liga. Tres triunfos en tres partidos. El de este lunes por 5-2 ante el Rayo Vallecano. Sonríe sin parar Raphinha, autor de un doblete. Sonríe Gordon, imprescindible. Y, a la tercera, sonrió al fin Lamine Yamal. Inmerso en una ola de desahogo y rabia, el de Rocafonda se deslizó por el césped del Camp Nou en busca del abrazo de la afición. Su gol, tras el primero de Raphinha, fue un punto de inflexión. Confirmó la remontada azulgrana ante un Rayo que, sin saber aún cómo, se había adelantado en el marcador. La magia solidaria de Gordon, nuevo ídolo del feudo azulgrana, provocó el 3-1, en propia puerta de Lejeune. Camello acortó distancias con el 3-2. Raphinha, implacable, sirvió el cuarto de la noche y el implacable Lamine culminó la goleada sirviendo el liderazgo azulgrana en bandeja. Gol 51. A este Barça, el que suma de tres en tres, no hay quien le pare.La teoría del tres no paró de cumplirse en la cabeza del matemático Flick. Al tercer partido llegaron las rotaciones para dar descanso a tres titulares: Eric, Gerard Martín y Fermín. Entraron Koundé en el lateral derecho y Christensen, que se estrenó junto a Cubarsí en la tercera pareja de centrales distinta en lo que llevamos de curso. Olmo, a la tercera, se ocupó cómodamente de la mediapunta.Pero hay cosas que nunca cambian. A no ser que haya malas noticias. Fatales si tenemos en cuenta que se trata de la presencia de Lamine Yamal. Tenía prisa el extremo por recuperar su mejor versión tras acabar lesionado la temporada pasada y después de ir de menos a más en el Mundial. Exigente como pocos, en la previa del partido contra el Rayo fue el último en marcharse. Según cuentan, marcó dos golazos. Los mismos que le endosó al Rayo. Iba practicando. Siempre bajo el abrazo de Raphinha, que sigue ejerciendo de nueve... y de capitán, con Gabriel Jesus observando desde el palco.Raphinha, instalado en la cúspide del ataque azulgrana, marca dos goles y ya suma cinco en tres partidosImparable, el brasileño sufrió una falta de Álvaro García para cortar su progresión nada más echar a rodar el balón. No hubo amarilla y Álvaro le pidió disculpas. Pero tampoco había otra manera de detenerlo. A juzgar por su rendimiento -Raphinha lidera, presiona y lanza faltas laterales con empeño, además de probar con lanzamientos envenenados desde la frontal-, difícilmente saldrá de esa plaza.Igual que Gordon, a su izquierda, convertido en su Sancho Panza y, por ende, en el nuevo ídolo del Camp Nou. Cuestión de energías. También le cantan a Pedri y Bernal, que exhiben una clarividencia propia de los adivinos, aprovechando cada minuto que Rodri permanece en el banquillo. Ese lugar del que no sale Balde porque a Xavi Espart no hay quien lo mueva del lateral zurdo. O del extremo. O de lo que surja.Entre tanto poder azulgrana, empezaron a llegar las embestidas. Un recorte con el exterior del pie izquierdo de Lamine, buscando un centro al segundo palo que le sirvió Pedri, fue la primera gran oportunidad a los pies de la portería de Cárdenas.Era cuestión de tiempo. Porque el Rayo no sabía cómo defenderse. El Barça no le dejaba respirar. Pero, cuando peor lo estaba pasando el equipo de Beñat San José, Álvaro García se internó y superó con una facilidad pasmosa a Koundé. Cedió el esférico con un pase atrás para un experto Sergio Camello, al que tampoco llegó Christensen. Camello hizo saltar la sorpresa en el Camp Nou.Una acción, un gol. Era incomprensible tal marcador, sobre todo porque la sensación de acecho azulgrana no cesaba. Olmo peinaba un centro de Pedri y Raphinha buscaba rematarlo. Incluso Christensen se atrevió. Y Gordon. Y Lamine, al segundo palo. Y Olmo otra vez. Cárdenas se hartó de desviar posibles goles a córner. Faltaba lucidez en el área pequeña. Pero era cuestión de minutos. Y de justicia futbolística.Y fue, otra vez, cómo no, Raphinha quien tomó el balón con el brazalete de capitán general para iniciar la remontada. Recibió el balón en el interior del área y se lo dejó claro al Camp Nou, a Cárdenas y a Pathé Ciss. El balón lo recibió de Espart, convertido en un extremo infiltrado.Faltaba el gol del 10. Y fue un golazo. Había recuperado Bernal, que le dijo a su amigo: “Venga, prueba”. Y el de Rocafonda sentenció. El Camp Nou explotó. Y también el banquillo, con Flick alzando el puño. El control de Lamine fue delicioso: dos toques, mirada desafiante a Cárdenas y balón clavado en la escuadra zurda. Acababa de marcar su primer gol de la temporada. El 50 de su carrera con el Barça, en 154 partidos. Y con 19 años, no lo olviden.En dos minutos, el Barça había marcado dos goles merecidos. Y se calmó hasta abrazar el descanso, aunque hubo tiempo para un chut de Bernal desde la cocina de su casa de Berga, un lanzamiento que suele practicar en los entrenamientos y que Cárdenas rozó con los dedos. Entretanto, un cabizbajo Koundé marcó el tercero. No lo celebró el francés, bastante apático, quizás consciente de que no subiría al marcador porque estaba en fuera de juego.Un ovacionado Gordon firmó una asistencia y provocó el gol en propia portería de LejeuneEl Rayo no quería que lo remataran y adelantó sus líneas, con Lejeune acechando a Pedri y firmando una muy buena parte. Pero su lucha murió a los pies de Gordon, que buscó el centro perfecto para Raphinha. Desenfrenado, llegó Lejeune, que marcó en propia puerta. El Camp Nou vitoreó por enésima vez a Gordon. Sin él, no habría pasado.Tras un inicio de curso complicado, Bernal y Adeyemi asisten al extremo de Rocafonda que recupera la sonrisaHubo un último tramo de emoción. Camello remató de cabeza a la salida de un córner para marcar el 3-2, tras ganarle la acción en el primer palo a un inocente Espart, aunque, por galones y por sus 100 partidos con el Barça, mayor responsabilidad debió asumir Christensen. Un aviso para la defensa del Barça, que contó en el último cuarto de hora con el dirigente Rodri y el empoderado Fermín. También con Adeyemi y Joan Garcia, que, tras no despejar bien un remate de Fran Pérez en una concesión defensiva, sacó su instinto ante Camello.Entre Gordon y Fermín se rifaron el cuarto. No llegó. Pero sí apareció Raphinha para marcar su segundo doblete de la temporada y el 4-2, definiendo con la zurda el regalo de Gordon, fiel escudero. El brasileño ya suma cinco goles. Uno más que Mbappé. En la jornada 3. Quién se lo iba a contar al Camp Nou.Pero faltaba el toque final. El golpe de maestría. Adeyemi levantó la cabeza y vio y Lamine que, marcó el doblete al estilo Messi: con un disparo colocado cruzando toda el área. El 10 está de vuelta. Sonríe Lamine con su gol 51. Y sonríen todos. A este Barça, el que suma de tres en tres, no hay quien lo pare. FC Barcelona, 5- Rayo Vallecano, 2Barcelona: Joan Garcia, Koundé, Christensen, Cubarsí, Espart, Bernal (Rodri, 64), Pedri (Cancelo,78); Lamine Yamal, Olmo (Fermín, 64), Gordon (Adeyemi,78), Raphinha (Abdelkarim, 86).Entrenador: Hansi Flick.Rayo: Cárdenas, Balliu, Lejeune, Ciss, Jozhua (Pedrosa, 32), Bouaré (Díaz, 57), Valentín, Unai López (Nteka, 75), De Frutos (Pérez, 57), Camello (Alemao, 75) y Álvaro Garcia.Entrenador: Beñat San José.Estadio: Spotify Camp Nou (57.768 espectadores)Árbitro: Hernández MaesoTarjetas: Amonestó con amarilla a PedrosaGoles: 0-1 Camello (12), 1-1, Raphinha (19), 2-1 Lamine Yamal (21), 3-1 Lejeune (pp, 51), 3-2 Camello (59), 4-2 Raphinha (71) y 5-2 Lamine Yamal (90).Redactora de La Vanguardia desde 2018. Sigue la actualidad deportiva del FC Barcelona. Colabora en RAC1, Catalunya Ràdio y TV3. Licenciada en Periodismo por la UAB y en Publicidad y RR.PP. por la UOC