Este fin de semana, diferentes asociaciones de vecinos publicaban un escrito titulado ‘Santander está enferma’. Es la culminación de un distanciamiento evidente entre vecinos y la alcaldesa de la ciudad, la ‘popular’ Gema Igual. Lo cierto es que no es algo de hace unos meses, sino más bien de una legislatura en la que las decisiones de la regidora han provocado numerosos conflictos con los habitantes de la capital cántabra. Uno de ellos tuvo lugar hace dos años: adelantar un mes el horario de invierno de los autobuses municipales a petición de la Universidad de Cantabria y en contra de la opinión vecinal. Este martes volverá a repetirse.
Ya en 2024, miles de vecinos calificaron la medida como “falta de respeto”, pero las críticas, como en muchos otros casos, fueron ignoradas por el PP de Igual. El problema de este cambio puede parecer menor, pero realmente perjudica a muchos vecinos en un mes en el que todavía hay turismo y muchos trayectos a las playas de la ciudad. Porque el cambio no se limita a un horario recortado o a unas frecuencias diferentes: también modifica rutas y suprime algunas que se establecen en verano precisamente para facilitar la llegada a las playas.
Curiosamente, y a pesar de que este es ya el tercer año que está en vigor esta medida (2024, 2025 y 2026), las marquesinas siguen manteniendo los horarios de verano e invierno originales, por lo que muchos usuarios que se acerquen a una parada de autobús es posible que vean los siguientes horarios: “Invierno: del 1 de octubre al 30 de junio” y “Verano: del 1 de julio al 30 de septiembre”.







