Uno de los hechos más molestos del verano son las picaduras de mosquitos, cuya posible aparición evitamos de diferentes maneras y con distintos trucos, aunque más allá de las molestias que puedan generar a nivel visual o de picor, una picadura de este insecto en algunos lugares del planeta puede ser mortal, al transmitir enfermedades como la malaria.

Y es que cabe tener en cuenta que los mosquitos son transmisores porque no solo pican a humanos, sino que también lo hacen a otros animales, de los que también beben su sangre, y esto es por lo que son un punto clave como transmisores de infecciones, que llevan al fallecimiento de miles de personas cada año.

Enfermedades como la malaria, transmitida principalmente por la picadura de mosquitos, son un desafío a nivel global en materia de salud pública, pero también animal, pero no hay que irse tan lejos, en España infecciones como el virus del Nilo ha ido ganando protagonismo en los últimos años debido a varios brotes en Andalucía o Extremadura, e incluso apareciendo el dengue tras muchos años sin detectarse casos.

Por esto, la Estación Biológica de Doñana ha elaborado un estudio para entender los patrones de alimentación de los mosquitos, y poder controlar y prevenir la transmisión de infecciones. Con la investigación, han llegado a la conclusión de que sus picaduras dependen de su evolución.