Intervención en apartamento diseñado por Rogelio Salmona generó una polémica en redes sociales.Foto: Captura de pantalla de video difundido en redes socialesResume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00La Fundación Rogelio Salmona se pronunció sobre la intervención de un apartamento en Bogotá, donde fueron demolidas unas escaleras y modificados otros espacios diseñados por el arquitecto.En contexto: La demolición de unas escaleras de Salmona y el debate sobre el patrimonio“Lo que resulta especialmente preocupante no es solamente la transformación de un elemento arquitectónico de una obra protegida, sino la actitud de ufanarse de haberlo eliminado, como si la destrucción de un elemento de valor patrimonial fuera un logro”, escribió este 3 de agosto María Elvira Madriñán Saa, presidenta de la junta directiva de la Fundación, que se encarga de preservar el legado de Salmona.Desde el título de la publicación, Madrián fijó la postura frente a la intervención: “El patrimonio cultural no se destruye: se respeta y se protege”.Ese pronunciamiento se conoció después de que se hiciera viral en redes sociales un video de Deconama, el estudio encargado de la remodelación, en el que mostró la demolición de las escaleras originales y su reemplazo por unas nuevas. La intervención también incluyó cambios en un ventanal, un muro veneciano, el piso y otros elementos del apartamento. Según explicó el estudio, las modificaciones buscaban mejorar la entrada de luz y ampliar algunos espacios.“Un Bien de Interés Cultural no es un inmueble cualquiera”El inmueble hace parte de un edificio diseñado por Salmona y protegido como patrimonio. En ese contexto, la Fundación recordó que “un Bien de Interés Cultural no es un inmueble cualquiera” y que una declaratoria reconoce en una obra valores y atributos que la sociedad considera significativos y que, por ello, decide proteger.La fundación también hizo una precisión frente a la posibilidad de hacer cambios en estos espacios. “Transformar una obra para que continúe siendo habitada y responda a las necesidades contemporáneas no es incompatible con su conservación”, sostuvo.El límite, según escribió Madriñan, está en desconocer los valores que justificaron la protección de la obra. “Lo que no puede aceptarse es que, en nombre de una supuesta libertad de transformación, se desconozcan los valores que justificaron su protección, y mucho menos que su alteración se convierta en motivo de orgullo”.La Fundación hizo un llamado a las autoridades competentes para fortalecer las acciones de protección, seguimiento y control sobre los Bienes de Interés Cultural de Bogotá, especialmente sobre el patrimonio arquitectónico de Rogelio Salmona.También invitó a propietarios, administradores y responsables de estos inmuebles a asumir un papel activo en su cuidado. “La protección del patrimonio no puede depender únicamente de las autoridades. Requiere una ciudadanía informada, vigilante y comprometida”, añadió la publicación.Conoce másTemas recomendados: