0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLa rentrée de los ministros de Exteriores de la Unión Europea llega pisando fuerte. Los jefes de la diplomacia de los Veintisiete países comunitarios analizarán esta semana en su reunión informal en la localidad irlandesa de Wicklow una propuesta de Francia y Alemania para reformar la organización de la política exterior de la Unión Europea. Se trata de un globo sonda —no hay nada en firme— que podría llegar a reforzar el papel de la alta representante de Exteriores de la UE, Kaja Kallas, con el fin de evitar algo que en muchas ocasiones debilita la imagen de la UE en el mundo: la cacofonía institucional, es decir, las múltiples voces que hablan en diferentes direcciones.No hay nada definitivo, pero será, por lo menos, estudiado con atención, porque podría aumentar las ya conocidas tensiones entre Kallas y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Cuando Francia y Alemania, las dos principales potencias, hablan, en Europa se escucha. El equilibrio de poderes es un asunto que lleva tiempo encima de la mesa, y ya en el curso pasado circuló un documento interno vinculado al Gobierno francés que pedía una reforma a conciencia del sistema diplomático del bloque comunitario con diferentes opciones, desde reforzar a Kallas hasta reducir o redistribuir competencias de su servicio diplomático, el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE).Kallas ha sido criticada por algunos deslices y Von der Leyen, por su presidencialismoLo que pediría esta nueva propuesta, de acuerdo con algunos medios europeos, iría encaminado hacia la primera de las vías, es decir, un refuerzo del papel del alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, que según los tratados es quien debe coordinar la política exterior de la UE. Ahora mismo, lo que sucede es que muchas de las competencias de Kallas como defensa, las relaciones con Oriente Medio o con los países vecinos tienen departamentos propios dentro de la Comisión. Sin embargo, sería la presidenta de la Comisión Europea quien mantendría la última palabra como su superior, algo que también la reforzaría.Esta conversación llega en un momento delicado, sobre todo, cuando los países comunitarios han afilado sus cuchillos para arrancar la guerra del próximo presupuesto comunitario (a partir del 2028), que idealmente debería cerrarse este semestre, durante la presidencia irlandesa de turno en la UE. Alemania, uno de los países interesados, está empujado con fuerza para recortarlo, tal y como demuestra una reciente comida organizada por el canciller Friedrich Merz con el resto de líderes de los países considerados frugales en Berlín.Lee tambiénEs, además, incómoda porque Kallas ha sido cuestionada en este mandato por algunas capitales descontentas con el actual funcionamiento del servicio diplomático de la UE, algunos deslices, su papel en el conflicto de Irán o incluso en el de Ucrania, donde se concentra principalmente. Pero también Von der Leyen ha sido criticada por su presidencialismo y su papel en crisis exteriores de gran calado como la invasión rusa de Ucrania o las relaciones peliagudas con Estados Unidos. A nadie se le escapa la fuerte rivalidad entre ambas por el control institucional de la diplomacia.Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).
La cacofonía en la política exterior de la UE, a debate
Los Veintisiete analizarán una propuesta franco-alemana que podría aumentar las tensiones entre Kallas y Von der Leyen







