Sandra Arbat 31/08/2026 17:04 Actualizado 31/08/2026 17:18 Síguenos en Google0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialDana Thomas, autora de Dioses y reyes: Ascenso y caída de Alexander McQueen y John Galliano , ya lo advirtió cuando The New York Times le preguntó por la exposición que el Met le dedicaba a John Galliano: “creo que es una idea terrible”. Para Thomas, las tristemente célebres declaraciones antisemitas del diseñador en 2011 -cómo olvidar aquel “Amo a Hitler” que le dijo a una mujer en un bar de París- no fueron un desliz ni una anomalía, y sí una parte intrínseca de un comportamiento que se prolongó durante años y que el público todavía no le ha perdonado. Como prueba, recuerda el caso de un comisario que intentó durante años llevar una retrospectiva de Galliano a distintos museos estadounidenses y europeos. Nunca lo consiguió. La respuesta era siempre la misma: no. Y detrás de ese no, una razón que se repetía sin cesar: “el antisemitismo”. La pregunta entonces era inevitable: ¿por qué ahora tendría que ser diferente? Y, sobre todo, : ¿por qué el museo más importante de Nueva York estaría dispuesto a poner en juego su prestigio y autoridad moralidad? ¿Por qué el Met estaría dispuesto a poner en juego su prestigio y autoridad moralidad?La respuesta apunta a una sola dirección: la todopoderosa -o ya no tanto- Anna Wintour. La copresidenta y máxima organizadora de la gala Met fue, durante años, una de las grandes veladoras de John Galliano. Su fascinación por el ‘enfant terrible’ llegó cuando este era solo un estudiante en Central Saint Martins. Tras su graduación, Wintour le ayudó a entrar en el círculo cerrado de la moda, que más tarde sería decisivo para su consolidación profesional. Un papel de ‘madrina’ que la propia Wintour ha reivindicado con orgullo, hasta el punto de confesar que el desfile de Galliano otoño-invierno de 1994 es su colección favorita de todos los tiempos. También fue clave en su regreso tras sus polémicas, apoyándolo en su etapa en Oscar de la Renta y su fichaje por Maison Margiela.