AnálisisEl hecho plantea preguntas sobre el legado de artistas y el papel de las instituciones culturales en su reconocimiento. En 2011, John Galliano fue despedido de Dior tras proferir comentarios antisemitas. Foto: AFPPERIODISTA01.09.2026 07:54 Actualizado: 01.09.2026 08:08
Este lunes, justo un mes después de que el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (The Met, por sus siglas en inglés) anunciara que su exposición de primavera de 2027 exploraría la trayectoria creativa de John Galliano, el diseñador británico informó, a través de sus redes sociales, que John Galliano: Horizons no se realizará. “Después de mucha reflexión y discusión con todos los involucrados, he decidido, con gran tristeza, que es mejor que la exposición no tenga lugar en este momento”, afirmó el diseñador. Modelo desfila una creación de Galliano para Dior. Foto:AFPHoras después, el museo confirmó la cancelación en un comunicado y aseguró que la información sobre una nueva exposición del Costume Institute para la primavera y sobre la Met Gala 2027 se anunciará en una fecha posterior. Las críticas de distintas personas y la oposición de líderes judíos y donantes del museo por los comentarios antisemitas y racistas de Galliano en 2011 aumentaron la presión sobre el Met para reconsiderar la exposición. Entre quienes cuestionaron la decisión estuvieron el galerista Arne Glimcher, quien amenazó con retirar al museo de su testamento, y Elisha Wiesel, presidente de la Fundación Elie Wiesel. También se sumaron políticos como la presidenta del Concejo Municipal de Nueva York, Julie Menin, quien calificó la decisión del museo de destacar la trayectoria de Galliano como “un grave error” en una carta enviada a Max Hollein, director y CEO de The Met; Andrew Bolton, curador jefe del Costume Institute, y Anna Wintour, directora editorial global de Vogue. Los espacios de la exposición del MetSegún se explicó en ese entonces, el recorrido incluiría desde su colección de graduación de 1984 en Central Saint Martins y sus primeros trabajos con su firma homónima hasta las colecciones creadas para Givenchy y Christian Dior, además de diseños de su etapa al frente de Maison Margiela, incluido el desfile de primavera-verano de 2024. “John Galliano ha ejercido una profunda influencia en la moda durante las últimas cuatro décadas”, afirmó entonces Max Hollein. Por su parte, Andrew Bolton explicó que la exposición analizaría tanto la forma en que Galliano ha trazado su visión del mundo a través de la moda como la manera en que su conducta, las consecuencias de esta y los cambios en los valores culturales transformaron la comprensión de su trabajo. El proyecto contemplaba tres espacios: Bearings, Horizons y Atlas of Transformation. El primero sería una cronología conceptual que abordaría los momentos más polémicos del diseñador. El segundo trazaría sus fuentes de inspiración y el último se enfocaría en su proceso creativo a través de libros de investigación, bocetos, pruebas de vestuario y prendas terminadas. Con esta muestra, Galliano se habría convertido en el tercer diseñador vivo en recibir una exposición individual del Costume Institute, después de Yves Saint Laurent en 1983 y Rei Kawakubo en 2017. Sin embargo, la decisión de dedicarle una exposición volvió a poner en el centro los incidentes que marcaron su carrera profesional y su imagen pública hace 15 años. Ante las críticas por el pasado del diseñador, Anna Wintour afirmó públicamente que Galliano era merecedor de una exposición de esa magnitud. “Es un gran diseñador y su carrera no está definida por un momento, algo con lo que tendrá que vivir por el resto de su vida”, agregó. La caída del diseñadorEn 1995, Galliano, considerado por muchos expertos como una de las figuras creativas más importantes de la industria de la moda, se convirtió en el primer diseñador británico en dirigir una casa francesa de alta costura como director creativo de Givenchy. En 1996, pasó a Christian Dior y allí transformó los desfiles de alta costura en grandes espectáculos teatrales y posicionó a la casa como una de las más relevantes de la época. Galliano cerraba los desfiles disfrazado de torero, pirata o astronauta, lo que lo convertía en una figura tan reconocida como sus colecciones. Sin embargo, en 2011, después de 15 años en la dirección creativa de Dior, se conoció su salida de la compañía. En febrero de ese año, Galliano fue detenido tras proferir insultos antisemitas contra una pareja en un café. Posteriormente, se hizo público un video en el que afirmaba que amaba a Hitler. Ese mismo año fue juzgado y condenado a una multa de 6.000 euros por injurias racistas y antisemitas. Años después, en 2014, regresó a la industria como director creativo de Maison Margiela, aunque con un perfil más bajo. Tras su salida de Maison Margiela en 2024, Zara anunció una alianza creativa de dos años con el diseñador, en la que trabajaría a partir de piezas de sus archivos para reinterpretarlas y convertirlas en colecciones de temporada. Su regreso a la industria abrió nuevamente la discusión sobre la responsabilidad de una figura pública más allá de su trabajo creativo. Paola Aristizábal Martínez, diseñadora de moda, señala a EL TIEMPO que, en ese momento, Galliano tenía una gran responsabilidad no solo desde el punto de vista creativo, sino también por lo que comunicaba y hacía como persona. En el comunicado sobre la cancelación, Galliano volvió a referirse directamente a ese episodio. “Sigo siendo plenamente responsable del dolor causado por mis palabras en el pasado, particularmente por el daño que causé a las comunidades judías y asiáticas, y sigo profundamente arrepentido”, señaló. El caso de Galliano es uno de los episodios más polémicos de la industria de la moda y, por ello, se vuelven a plantear preguntas sobre la responsabilidad, el perdón y la posibilidad de que una figura pública recupere posiciones de reconocimiento después de una controversia de este alcance. Para Charlie Rincón, fashion stylist y editor, lo que más le intrigaba de la exposición era conocer cómo se exploraría el lado más polémico de Galliano, incluyendo su adicción a las drogas y el alcohol. “Hay personas que estaban en contra de este tema desde el comienzo; otras tenían curiosidad, ya que ver piezas de pasarela de Galliano en persona es una experiencia casi que única. Pero creo que no era el momento”, asegura. El debate no se limita a la figura de Galliano. También pone sobre la mesa el rol de las instituciones culturales en la construcción y legitimación de una trayectoria. En un artículo de la socióloga Sandra Bravo Durán para The Conversation, la autora plantea que “las instituciones culturales no solo conservan objetos: producen contextos y participan en su legitimación”. Desde esta perspectiva, el reconocimiento de un creador no depende únicamente de su obra, sino también de las instituciones que deciden cómo presentarla y qué lugar darle dentro de la historia cultural. Por eso, señala Bravo Durán, la pregunta deja de ser si Galliano merece una exposición para convertirse en “qué exposición merece”. Sobre este punto, William Cruz Bermeo, docente de la Universidad Pontificia Bolivariana, explica que la cancelación de la exposición “constituye un ejemplo inquietante de lo que ocurre cuando la cultura de la cancelación deja de ser mero ruido en las redes sociales e influye directamente en quienes poseen el poder económico e institucional para decidir quién merece una exposición, quién debe ser excluido y a quién puede concedérsele la posibilidad de redención después de haber cometido un error”. El experto menciona que, cuando el juicio moral sustituye al análisis histórico y estético, se sanciona a una persona, pero, a la vez, “se empobrecen la memoria cultural y la posibilidad de comprender críticamente su legado”. Como señala Bravo Durán, los museos no se limitan a conservar el pasado, sino que también contribuyen a definir cómo se interpreta. “La selección de las obras, la manera en que se contextualizan y el lugar que ocupan dentro del relato de una institución participan en la construcción del canon”. Viviana Escobar, diseñadora de moda, explica que lo sucedido muestra que el mundo de la moda es un reflejo de la sociedad, de sus conductas y de las creencias que existen en ella. “Él ha asumido responsabilidades tanto personales como profesionales, pero no se puede negar su influencia en el mundo de la moda del siglo XXI”, agrega. Este caso plantea hasta dónde una institución cultural puede separar el valor de una obra de las acciones de quien la creó y qué responsabilidad tiene al decidir cómo contar esa trayectoria y qué aspectos de ella deben estar presentes. Más que responder si Galliano merece o no un lugar en un museo, el debate pone en cuestión qué significa exhibir el legado de una figura cuya influencia en la moda convive con un episodio que sigue teniendo consecuencias 15 años después. Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.










