En medio de la crisis tras un mes de la entrada masiva en Ceuta, el presidente Pedro Sánchez ha anunciado que se trabaja para que el Rey visite Ceuta y Melilla "cuando se den las condiciones", al tiempo que ha exigido "respeto a la legalidad" a una oposición a la que no le pide "principios". El jefe del Ejecutivo ha descartado el traslado de migrantes a la península y el riesgo de un "estallido social", defendiendo el despliegue de 1.600 agentes y anunciando hasta 6.000 plazas de acogida para agilizar devoluciones.

Durante una entrevista para la Cadena SER, Sánchez ha exculpado a Marruecos señalando a redes de desinformación rusas e israelíes como respuesta a las "posiciones valientes" de España en Gaza y Ucrania, y ha lanzado un órdago a la UE reclamando más implicación: "Europa tiene que ser más solidaria. En Lampedusa, en Groenlandia y en Ceuta". Sin embargo, este mensaje de control e institucionalidad contrasta con la tensión en la frontera, donde la Guardia Civil ha detenido este fin de semana a varios migrantes por agresiones graves a patrullas militares —incluyendo el lanzamiento de líquido corrosivo y pedradas—.

Frente a esta situación y a las graves pérdidas sufridas por el comercio y el turismo local tras un mes de crisis, el Gobierno aprobará este martes un paquete de ayudas de 168 millones de euros para reactivar la ciudad. Sin embargo, el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, advierte de que la inyección económica no basta y exige a Moncloa una hoja de ruta con un "calendario temporal definido" para ejecutar las devoluciones y descongestionar los asentamientos improvisados.