La agricultura regenerativa mejora el suelo, pero no alimenta a la planta. La planta solo produce riqueza cuando recibe nutrientes en forma iónica. La materia orgánica es valiosa, pero no reemplaza la fertilización mineral: la complementa.La agricultura se ha llenado de discursos bonitos y promesas fáciles. Muchos vendedores de humo han convencido a miles de agricultores de que la “agricultura regenerativa” es una especie de panacea universal capaz de resolver todos los problemas del campo. Les dicen que basta con agregar materia orgánica, dejar de usar fertilizantes minerales y “devolverle vida al suelo” para que las plantas produzcan más.Pero esa idea, aunque suene romántica, es técnicamente falsa y agronómicamente peligrosa. Las plantas no comen materia orgánica. No tienen estómago, no digieren residuos, no absorben pedazos de composta ni de estiércol. Las raíces solo pueden absorber nutrientes en forma de iones: nitratos, amonio, fosfatos, potasio, calcio, magnesio, sulfatos. Nada más. Y para que esos iones existan, la materia orgánica debe pasar por un proceso llamado mineralización, que depende de microorganismos, temperatura, humedad, aireación y de la relación carbono/nitrógeno.PublicidadSi esos factores no están alineados, la materia orgánica no se convierte en nutrientes disponibles. Se queda ahí, sin alimentar a la planta. Peor aún cuando la relación carbono-nitrógeno (relación C/N) es alta, los microorganismos “secuestran” los nutrientes del suelo para poder descomponer la materia orgánica, dejándolos temporalmente indisponibles para la planta. Esto se llama inmovilización. Es decir, agregar materia orgánica sin criterio puede incluso quitarle nutrientes al cultivo.Muchos agricultores han sido engañados porque nadie les explica esta parte. Les hablan de “suelos vivos”, “ecosistemas sanos”, “ciclos naturales”, pero nunca les dicen que la mineralización puede tardar semanas, meses o años, dependiendo del tipo de residuo. Nunca les dicen que un cultivo de alto rendimiento banano, maíz, arroz, caña, palma, hortalizas intensivas jamás podrá producir adecuadamente sin fertilización mineral. Nunca les dicen que la agricultura regenerativa no es un sistema de nutrición, sino un sistema de manejo del suelo. Sirve para mejorar estructura, infiltración, retención de agua y biodiversidad microbiana, pero no reemplaza la nutrición mineral. La planta necesita iones todos los días, en cantidades precisas, y la materia orgánica no puede garantizar eso.El problema no es la agricultura regenerativa en sí. El problema es la mentira de presentarla como la solución total. La materia orgánica es valiosa, pero no es un fertilizante completo. El compost es útil, pero no reemplaza el nitrógeno mineral. Los residuos ayudan, pero no sustituyen el fósforo disponible. La vida del suelo es importante, pero no genera potasio en la cantidad que un cultivo comercial necesita. La ciencia es clara: sin mineralización no hay nutrientes, y sin nutrientes no hay rendimiento. Por eso tantos agricultores que abandonan la fertilización mineral terminan con plantaciones llenas de basurera, plantas débiles, hojas amarillas, frutos pequeños y cosechas pobres. No es mala suerte. Es fisiología vegetal.PublicidadPublicidadEs hora de abrir los ojos. La agricultura moderna exige conocimiento, no supersticiones. La agricultura regenerativa puede ser una herramienta útil, pero no es la divina panacea que muchos predican. La verdadera productividad nace de entender cómo funciona la planta, cómo se nutre y qué necesita para producir. La raíz no entiende discursos. La raíz solo entiende iones. Y si no los tiene, no produce. Quien quiera resultados reales debe combinar prácticas de suelo con nutrición mineral bien diseñada. Lo demás es cuento, marketing y pérdida de dinero.El país necesita técnicos que sepan del tema. (O)Pedro Álava González, ingeniero agrónomo, Sunrise, Florida, EE. UU.
Atención a la agricultura nacional
Es hora de abrir los ojos. La agricultura moderna exige conocimiento, no supersticiones.






