Cuando alguien atraviesa un momento de estrés o de enojo y a otra persona se le ocurre decirle: "respira", puede que no solo no se calme, sino que se altere aún más. Sin embargo, respirar conscientemente puede ser un excelente consejo para regular el estrés, la ansiedad y hasta el cansancio. La respiración no solo es inhalar y exhalar para obtener oxígeno. Hay mucho más involucrado en esta acción de la que no se es consciente si no se tiene algún problema para realizarla.

Mariela Quinteros, la directora del Técnico de Enfoque Holístico de la Salud y el Bienestar de la Universidad Galileo afirma: "Cuando las emociones están exacerbadas, la persona no está "presente". Su respiración es rápida, superficial, torácica y superior".

La experta indica que respirar rápido, en ocasiones lleva a la hiperventilación y en este proceso, aunque se absorbe mucho oxígeno, este no llega eficazmente a los tejidos porque también se exhala mucho dióxido de carbono. "Aunque nos han dicho que el dióxido de carbono es malo, la tolerancia al mismo es crucial para que el oxígeno llegue a donde se necesita. Por eso, quien hiperventila siente que se ahoga", explica Quinteros, quien también subraya que esta es la razón por la que hacer que una persona respire en una bolsa de papel es útil cuando se presenta la hiperventilación porque de esa manera se controlan los niveles de dióxido de carbono.