La promesa aparece con frecuencia en redes sociales: dejar el trabajo, generar ingresos mientras se duerme y alcanzar la denominada “libertad financiera” a partir de una inversión inicial. Sin embargo, detrás de buena parte de las propuestas que se presentan como mecanismos para obtener ingresos pasivos pueden existir riesgos que los inversores no siempre identifican.
Así lo plantea Matías Daghero, especialista en inversiones, quien advierte que el concepto de ingreso pasivo suele ser utilizado para promocionar desde negocios que requieren una gestión constante hasta inversiones con problemas de liquidez, rentabilidades difíciles de sostener e incluso estructuras fraudulentas.
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“El ingreso pasivo real no es mágico, es lento, y arranca siendo activo”, resume Daghero, a partir de su experiencia de 15 años analizando carteras de inversión.
Su principal advertencia apunta a una tendencia cada vez más visible: la búsqueda de rentabilidades elevadas y rápidas puede llevar a los inversores a priorizar la promesa de ganancias por encima del análisis sobre el riesgo, el origen de los rendimientos y las condiciones bajo las cuales el capital podría perderse.






