La Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) celebra su 25º aniversario con una demostración de peso diplomático encabezada por China y Rusia. Pero los recientes ataques estadounidenses contra Irán y las divisiones de los miembros sobre Teherán amenazan con eclipsar su imagen de cohesión. La OCS, ¿una especie de anti-OTAN o una cáscara vacía? Análisis de Nicolas Rocca, periodista de RFI.

Por Nicolas Rocca / RFI

El presidente chino Xi Jinping rodeado de sus homólogos Vladímir Putin y Kim Jong-un, apenas unos días después de un histórico apretón de manos con Narendra Modi. El año pasado, las imágenes de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) mostraron el poder diplomático de China frente a unos Estados Unidos percibidos como en retroceso. Esa demostración anual de fuerza se celebra en 2026 en Biskek, la capital kirguisa, mientras uno de los Estados miembros, Irán, fue golpeado por Estados Unidos la noche anterior al inicio de la cumbre.

Aunque el líder norcoreano está ausente este 31 de agosto y 1 de septiembre, una decena de jefes de Estado y de gobierno se han desplazado para celebrar los 25 años de una organización creada inicialmente por China y Rusia junto con tres países de Asia Central: Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán. Desde entonces, la OCS se ha ampliado hasta convertirse en una gran plataforma internacional sin presencia de estadounidenses ni europeos.