Desde 1940, el Colegio Americano ha sido parte de la historia educativa de Quito. Ahora, 86 años después de su fundación, la institución abre un nuevo capítulo en Puembo: un campus de 14,5 hectáreas construido con una inversión de $ 60 millones, donde los espacios abiertos, la naturaleza y la tecnología buscan cambiar la forma tradicional de aprender.Entre áreas verdes, ventanales de gran tamaño y espacios abiertos, el Colegio Americano inicia una nueva etapa fuera de Carcelén, lugar donde se situaba su antiguo recinto desde 1983 y permaneció en el sector de lo que ahora es Mastodontes durante 43 años.El legado de Galo Plaza LassoFue el expresidente de la República Galo Plaza Lasso su mentor y fundador. Desde la Quinta Verde, en la 18 de Septiembre, cuando empezó con 150 estudiantes, pasando por La Floresta y llegando a Carcelén, el Colegio Americano ha dado un salto en evolución, mediante la venta de su antiguo predio y la financiación del actual.Publicidad“Hemos invertido un poco más de $ 60 millones entre la adquisición del terreno y la construcción de este colegio. Con mucho orgullo y a la vez con mucha unidad (quiero) decirles que este colegio está totalmente financiado, el terreno fue adquirido con ahorros (con los) que contaba el colegio en ese momento y la deuda que tenemos actualmente se la está financiando con Diners, que es una empresa que nos ha apoyado muchísimo. La responsabilidad en temas financieros se ha evidenciado porque los padres de familia no han tenido incrementos en la pensión por esta razón”, inició Cristina Pachano, directora general del Colegio Americano.El nuevo campus comprende tres zonas de gran amplitud que ya están en funcionamiento y que fueron construidas desde el 13 de julio del 2025 para replantear no solo el espacio físico, sino también cooperar con una deuda ambiental que tiene Quito.“Es un sueño que tuvimos hace muchísimo tiempo. Más o menos desde el 2016, nuestro consejo de administración empezó a planificar esta necesidad que teníamos de cambiarnos de campus. Básicamente, el cambio se da por dos razones principales: la primera porque era un campus que no nos permitía practicar las pedagogías actuales y necesarias para los estudiantes y la segunda porque la mayoría de nuestras familias vivía en el valle”, siguió diciendo Cristina Pachano.PublicidadPublicidadSostenibilidad y recuperación ambientalEl objetivo de la academia fue la recuperación de la quebrada Chaupi Molino, la generación de su propia energía, el tratamiento del agua potable que abastecerá al campus mediante una planta industrial y la siembra de 900 árboles nativos que visten al predio.La institución hizo una inversión importante en paneles solares, con lo cual aspiran a cubrir el 15 % del consumo de electricidad. Además, todas las compras y construcciones se realizan bajo criterios de sostenibilidad.Por ejemplo, las aulas son lo suficientemente amplias como para aprovechar la iluminación natural y reducir la necesidad de utilizar energía eléctrica. “También contamos con un sistema de recolección de agua lluvia, que es tratada y posteriormente reutilizada en el mismo campus para el riego”, explicó Pachano.El campus está dividido en edificios para nursery, primaria y secundaria, con aulas flexibles que reemplazan las paredes tradicionales por grandes ventanales y espacios que pueden adaptarse a distintas dinámicas. La propuesta busca que los estudiantes no permanezcan encerrados en un esquema rígido, sino que encuentren lugares para compartir, crear, ser proactivos y ampliar su forma de mirar el mundo.Vacas, conejos y serpientes, entre las afectaciones del incendio que causó zozobra en SorialomaY fuera de las aulas, el movimiento también es parte de esta experiencia. El nuevo campus cuenta con veintitrés espacios deportivos, entre ellos un megacoliseo con canchas de vóley y básquet, además de canchas de vóley playa.“Hemos duplicado el metraje de construcción. Aquí tenemos aproximadamente 40.000 metros de construcción de edificios y en el anterior teníamos alrededor de 23.000. No hemos aumentado aulas; lo que hemos aumentado son estos espacios de trabajo colaborativo, de conexión con la naturaleza, de poder tener diferentes formas de aprender. Entonces, ese es uno de los grandes aportes que hemos hecho”, sostuvo la mujer.PublicidadEllos los llaman learning stairs, que por sus siglas en inglés significan ‘gradas de aprendizaje’, con una medida particular y con todas las herramientas necesarias para que la educación no sea rígida, sino que inspire a querer investigar.“Nosotros tenemos un nivel educativo de excelencia y lo que buscamos en este nuevo campus es dar oportunidades diferentes a nuestros chicos, mantener nuestro nivel educativo. Como todo siempre, hay áreas para mejorar, pero nuestro objetivo es ofrecer diferentes experiencias y, por darle un ejemplo, tenemos muchas más plazas, áreas deportivas que en el anterior campus no tenemos. El vóley de playa es un gran ejemplo; ahora contamos con dos canchas para que los chicos participen”, describió la directora.El Colegio Americano conservará su estilo educativo con las denominadas “salas STEAM”, que están intrínsecamente relacionadas con la operatividad en ciencia, tecnología, matemáticas, arte e ingeniería, donde los alumnos podrán descubrir sus virtudes y desenvolverse en un ambiente positivo.“Nosotros hemos tenido varias solicitudes de estudiantes. El objetivo no es crecer en cuanto al número de alumnado. De momento tenemos más o menos seis grupos por nivel, y eso es lo que queremos mantener”, mencionó Cristina.Infraestructura y movilidad en PuemboLa movilidad es algo que preocupaba a su directiva y a la comunidad; sin embargo, para poder ingresar hasta la zona de Puembo, la Fundación Colegio Americano cooperó en los estudios de viabilidad y adoquinar la calle Velasco Ibarra.Campus escolar se construirá en Puembo con el reto de rehabilitar la quebrada Chaupi Molino: proyecto busca transformar la enseñanza en Ecuador“Son más o menos 700 metros cuadrados que el colegio, con el apoyo de la Prefectura, adoquinamos en esta zona. A nosotros nos interesa ser buenos vecinos; nos interesa apoyar a la comunidad cercana y extendernos más rápido. Por ello, queremos abrir este campus a la comunidad de Puembo y Pifo. Siempre hemos creído que el trabajo conjunto es fundamental”, aseveró la directora.En medio de la gran infraestructura y la tecnología del nuevo campus, la academia guarda reliquias y no se olvida de quienes fueron los pioneros. Uno de los pasajes que colindan con las áreas de taller de cocina y un megacoliseo se denomina “pasaje Galo Plaza Lasso”.Este representa la libertad de expresión, el pensamiento crítico y la responsabilidad de enseñar sin juzgar. Mientras que más arriba, pasando por pequeñas ágoras que sirven como espacios de aprendizaje y que se conservan muy bien en lo que ahora es la Escuela Politécnica Nacional, se asentó una pileta colonial que llevaba el nombre de Rodrigo Borja Cevallos, alumno del colegio en la promoción de 1954 y que más tarde sería presidente de la República en 1988.Actualmente, el Colegio Americano ya se encuentra en clases. Los alumnos de bachillerato realizaron su ingreso el lunes 24 de agosto y desde el martes 1 de septiembre se completará toda la cuota de estudiantes.Más de 27.000 estudiantes regresan a clases: Quito activa un plan contra la inseguridad y congestión en zonas escolaresLa institución mantiene activos dos programas educativos: uno nacional, que mantiene valores de pensión que oscilan desde los $ 395 hasta los $ 916, y otro internacional, que va desde los $ 440 hasta los $ 1.284. (I)