El Producto Interior Bruto (PIB) de Castilla y León registró en el segundo trimestre de 2026 una variación anual del 2,9 por ciento (igual que en el trimestre anterior) a pesar de un descenso del sector primario, la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, que descendió un 8,2 por ciento, fundamentalmente por el aumento de costes y la mala cosecha.Así lo ha señalado el consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, quien ha presentado los datos de la contabilidad trimestral junto a la directora general de Presupuestos, María Isabel Campos. El titular de Economía y Hacienda ha destacado que la Comunidad crece por encima del conjunto del país (dos décimas), también de la Unión Europea, que lo hace a un ritmo del 1,2 por ciento, y la zona euro (crece un 1 por ciento). "Estamos, por tanto, creciendo en Castilla y León el triple de lo que está creciendo la zona euro", ha apuntado el consejero, quien ha recordado que la previsión que se había hecho para el presupuesto de 2026 era de un 2,2 por ciento.
De esta forma, ha avanzado que cuando se plantee el nuevo escenario macroeconómico para el próximo ejercicio el crecimiento mayor del previsto tendrá repercusión, ya que se prevé que en el conjunto del año se acabe con datos más positivos de los esperados, aunque menor que el de 2025, que fue del 3,3 por ciento.






