La gestión de la acogida de los niños y adolescentes extranjeros que continúan hacinados en la ciudad de Ceuta tras la entrada masiva e irregular de inmigrantes del mes pasado amenaza con ensanchar la brecha que este asunto ha provocado entre los socios del Ejecutivo. Este lunes, la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, insistió en que, a su juicio, “es imprescindible” trasladar sin demora “a los niños y a las niñas no acompañados” a la Península para, una vez allí, continuar tramitando sus expedientes sin mantener presionado hasta el extremo el sistema de acogida de Ceuta. Y lo hizo apenas unos minutos después de que el presidente Pedro Sánchez rechazara esta posibilidad y asegurase que “la prioridad del Gobierno es que todos esos expedientes se resuelvan precisamente en la ciudad autónoma”.

En una entrevista en la Cadena SER, Sánchez explicó que, para acabar con la saturación de los servicios de acogida de Ceuta, el Gobierno está aumentando el número de plazas disponibles para alojar a los migrantes que quedan en la ciudad, que cifró en alrededor de 5.000. De ellos, afirmó el presidente, las autoridades calculan que unos 1.200 son menores de edad, que con el refuerzo del sistema —Sánchez aseguró que se pondrán en marcha 6.000 nuevas plazas para el alojamiento de estas personas— podrán ser acogidas en Ceuta mientras se siguen tramitando sus expedientes. Estos procedimientos deben servir para decidir si los menores son enviados a sus países de origen (en el caso de que se pueda localizar a sus familias) o si pasan a ser tutelados por el Estado de manera permanente.