Un equipo internacional de científicos desarrolló unas moléculas fotosensibles capaces de devolver parte de la función visual a animales con degeneración de los fotorreceptores, sin recurrir a implantes ni modificaciones genéticas.El avance, liderado por investigadores del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), se basa en la fotofarmacología, una técnica que utiliza la luz para activar o modificar de manera reversible la acción de un medicamento.La investigación, publicada en Journal of the American Chemical Society, apunta a enfermedades como la degeneración macular asociada a la edad y la retinosis pigmentaria, en las que las células encargadas de captar la luz mueren progresivamente.PublicidadAunque los fotorreceptores desaparecen, otras estructuras neuronales de la retina pueden permanecer funcionales. El problema es que dejan de recibir las señales necesarias para transmitir información visual al cerebro.Los científicos buscaron aprovechar precisamente ese circuito superviviente. Para ello desarrollaron una familia de moléculas denominada prosthe6, diseñada para actuar sobre las neuronas bipolares ON, situadas en una etapa posterior de la cadena visual.En experimentos con peces cebra ciegos, algunos de estos compuestos lograron recuperar respuestas relacionadas con el movimiento de los ojos. En ratones con modelos de degeneración retiniana, además, el tratamiento permitió recuperar una respuesta natural frente a la luz.PublicidadPublicidadLos animales que habían perdido la capacidad de distinguir entre zonas iluminadas y oscuras volvieron a mostrar preferencia por los espacios oscuros después de recibir prosthe6. Lo hicieron sin entrenamiento previo, incluso con niveles de iluminación habituales.Uno de los aspectos más llamativos es la vía de administración. Los investigadores observaron efectos tanto después de una inyección intraocular como mediante gotas oftálmicas, lo que abre la posibilidad de desarrollar un tratamiento menos invasivo que otras tecnologías experimentales.Las moléculas funcionan como una especie de “prótesis molecular”: al recibir luz visible cambian de configuración y activan mecanismos dentro de la retina que imitan parcialmente las señales que normalmente generarían los fotorreceptores.El resultado todavía está lejos de convertirse en un tratamiento para personas. El equipo trabaja ahora en aspectos como la seguridad, la formulación y la duración del efecto, mientras prepara el camino hacia futuros ensayos clínicos.Los investigadores destacan que la estrategia podría tener una ventaja frente a terapias dirigidas a mutaciones genéticas concretas, ya que actuaría sobre el circuito visual que permanece intacto y no sobre la causa genética específica de cada enfermedad. (I)