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El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, dio por terminadas las conversaciones con varios grupos armados ilegales iniciadas por su antecesor, Gustavo Petro. La decisión quedó contenida en nueve resoluciones firmadas el viernes por la noche y conocidas este sábado. Con ellas se cierran de manera oficial los diálogos con disidencias de las FARC, la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano y las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada.

El Ejecutivo argumentó ausencia de voluntad de paz con el fin de justificar la medida. Las estructuras armadas incrementaron su presencia durante la administración anterior. Un informe de la Fundación Ideas para la Paz, citado por El Colombiano, señala que pasaron de 15.120 integrantes en diciembre de 2022 a 28.802 en julio de 2026, un crecimiento cercano al 90%.

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De la Espriella había anticipado su postura desde antes de asumir el cargo. En su discurso de investidura afirmó que “la opción del diálogo está completamente agotada” con estos grupos. Su administración sostiene que la política de paz total fracasó por los pocos resultados y por el fortalecimiento territorial de las organizaciones armadas.