Fuera de l�neaLa instrumentalizaci�n de Felipe VI y el manoseo de su figura por unos y otros obedece a una cortedad de miras que no augura nada buenoEl Rey Felipe VI, junto al presidente de Ceuta, en el Palacio de Marivent.Europa PressActualizado Domingo,

agosto

23:01Audio generado con IAEn estas horas en las que los noruegos guardan luto por el que ha sido su rey durante los �ltimos 35 a�os, con un abrumador respaldo popular que no entend�a de adscripciones ideol�gicas, Harald V era tan respetado por votantes de derecha como de izquierda, es dif�cil no entristecerse por esa degeneraci�n de la cultura pol�tica en Espa�a que ha llevado a convertir una instituci�n neutral, simb�lica y moderadora como la Corona en un pin pan pum de irresponsables partidos. Alg�n mea culpa habr�an de entonar tambi�n en la misma Monarqu�a, que no todos sus pasos hilan lo fino que debiera. Pero la instrumentalizaci�n de Felipe VI y el manoseo de su figura por unos y otros dirigentes, tanto en tareas de gobierno como en la oposici�n, en el mes largo de crisis ceut� que llevamos, obedece a una cortedad de miras que no augura nada bueno.Y es que no cabe sino llevarse las manos a la cabeza tratando de descifrar en qu� momento a tantos les interes� que la guerra h�brida que nos ha declarado ese r�gimen atroz que es el marroqu�, un "ataque contra la integridad territorial" como lo defini� el mismo S�nchez, se convirtiera en el problema de si el Rey puede o no pisar Ceuta y Melilla. Claro que rasga las vestiduras del patrioterismo un sinsentido tan an�malo como que el Jefe del Estado tenga vedados territorios en la naci�n sobre la que reina. Pero salvo que hayamos asumido, como hacen tantos agitadores a pecho descubierto, que cuanto peor mejor, no parece que cuando el incendio est� como sigue estando del todo descontrolado la soluci�n id�nea sea echar m�s bidones de gasolina. Si Felipe VI hubiese puesto sus pies en la ciudad aut�noma al d�a siguiente de la avalancha humana que nos lanz� Mohamed VI mientras se relam�a en su Fiesta del Trono, casi con seguridad a los pocos d�as, el 15 de agosto, los gendarmes marroqu�es en vez de haber ejercido de mamporreros para evitar una nueva entrada masiva habr�an ayudado con sus manos a retirar concertinas y el monarca alauita nos hubiese enviado no a otros 70.000 infelices sino a otros 140.000.D�gase con claridad si eso es lo que se pretende. Y expl�quese c�mo se van a militarizar per saecula seculorum las fronteras de Ceuta y Melilla para repeler la guerra h�brida de Rabat. De lo contrario, estar a todas horas como se ha pasado un muy irresponsable Feij�o exigiendo a S�nchez que deje ir al Rey a ambas plazas, no sabemos si de uniforme de capit�n general de los ej�rcitos, es apenas otro atajo hacia la convocatoria de elecciones aunque ello suponga dejar a ceut�es y melillenses a los pies de los caballos. Si Felipe VI debe ir o no a Ceuta no ha de ser una decisi�n discrecional ni tomada a la ligera por el actual inquilino de Moncloa, que ya ha dado m�s que muestras de estar sobrepasado por una crisis tan gorda. Deber�a ser fruto de un consenso entre las principales fuerzas, hoy por hoy impensable, y con todas las consecuencias advertidas a una opini�n p�blica que no puede ser tratada como menor de edad. A partir de ah�, como si se fija Ceuta nuevo lugar de residencia oficial de los Reyes. Pero esta manipulaci�n de la jefatura del Estado es impropia de cualquier Monarqu�a parlamentaria que se precie. �Qu� es eso de hablar en boca del titular de la Corona diciendo que �l quiere ir o dejar de ir a las ciudades aut�nomas? La que le cay� a Cameron cuando se le escap� que Isabel II hab�a "ronroneado" de felicidad al conocer la victoria del "no" en el refer�ndum de independencia de Escocia. Aqu� se mete en danza al Rey en lo que no se debe, se le exhibe como bombero y pir�mano a la vez, se da cuenta de sus conversaciones sin decoro ni discreci�n, y no pasa nada.